Coahuila
Hace 6 meses
Hay agenda académica que tiene el potencial de recordarnos, por qué estamos aquí y la Semana Constitucional, iniciativa de los clubes “Themis” y “Phi Delta Phi” de la Facultad de Jurisprudencia, nos exige preguntarnos, ¿qué tanto estamos viviendo lo que ordena la Constitución? La Constitución es la ley fundamental, organiza la vida política y social, garantiza los derechos humanos y limita el poder público. Establece el orden jurídico, define la estructura del Estado y asegura la convivencia democrática; ahí es donde entra la universidad.
La Facultad de Jurisprudencia es un espacio para aprender leyes y un laboratorio de ciudadanía, donde se forman abogados y personas que tomarán decisiones públicas, influirán en otras vidas, interpretarán normas, cuestionarán lo establecido y decidirán qué tan viva está la Constitución en la vida cotidiana. Muchas veces vemos la Constitución como algo lejano, como si lo constitucional empezara y terminara en los tribunales y no es así, empieza en las aulas de clases, en los pasillos de las universidades, en el trato que damos a las personas de al lado, en cómo entendemos nuestros derechos y en cómo asumimos nuestras responsabilidades.
Hablar de derechos es cómodo, a todos nos gusta saber qué nos corresponde; pero hablar de obligaciones, de límites, de respeto a terceras personas, puede no sonar tan atractivo. Ahí está el equilibrio de la ciudadanía, porque ser ciudadano no es sólo exigir, es también construir. En el estudio del Derecho, no basta memorizar artículos o entender conceptos, el reto es bajar el conocimiento a la vida real. ¿Qué significa, por ejemplo, la igualdad en un entorno universitario? ¿La vivimos?, ¿la usamos sólo como teoría en clase? ¿Qué significa la libertad de expresión? ¿La defendemos cuando alguien piensa distinto, o sólo cuando coincide con nosotros? ¿Qué significa el acceso a la justicia? ¿Lo vemos como algo lejano o entendemos que empieza desde las decisiones cotidianas? Estas preguntas pueden incómodar, porque nos obligan a ser congruentes y la congruencia, en el Derecho, es todo.
La Semana Constitucional sirve para dejar de ver la Constitución como un documento intocable y verla como una guía que se pone a prueba todos los días en lo cotidiano. Porque la ciudadanía no se construye en abstracto, se construye en acciones pequeñas, repetidas y constantes; en respetar turnos, en escuchar sin interrumpir, en debatir sin descalificar, en participar y en involucrarse. Es básico y fundamental. Muchas veces lo que falta al país, es una cultura cívica, un sentido de responsabilidad compartida que haga que todo funcione. Ahí es donde la universidad tiene una oportunidad, porque es una etapa formativa, donde se puede cuestionar, cambiar, mejorar; donde hay margen para equivocarse y aprender.
La casa de estudios de las y los abogados de Coahuila, tiene todo para ser un ejemplo, de cómo se vive la Constitución; un espacio donde se enseñe el Derecho y donde se respire la legalidad, el respeto y la participación. Porque la ciudadanía no se delega, se ejerce.
La Semana Constitucional es una buena excusa para cuestionarnos: ¿qué tipo de ciudadanos estamos siendo? No en teoría, sino en la práctica. ¿Estamos construyendo comunidad o sólo coexistiendo? ¿Estamos sumando o restando? ¿Estamos siendo parte del problema o parte de la solución? No hay respuestas perfectas, pero el hecho de preguntarnos cambia las cosas. Porque el Derecho, no es sólo normas jurídicas, es una forma de convivir y la Constitución no es sólo un texto, es un acuerdo político y jurídico sobre cómo queremos vivir en sociedad.
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