La biodiversidad es todo el tejido vivo de nuestro planeta. Es la base del bienestar humano en el presente y en el futuro, y su rápido declive amenaza la naturaleza de las personas por igual.
El 20 de diciembre del 2000, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide proclamar el 22 de mayo el Día Internacional de la Diversidad Biológica, fecha de la aprobación del texto del Convenio sobre la diversidad biológica, celebrado en Nairobi, en ese mismo año.
La diversidad biológica o biodiversidad se entiende como la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes en el planeta, incluyendo sus diferencias genéticas dentro de cada especie, como son: variedades de cultivos, de razas de ganado, e incluso de ecosistemas. En esta variedad se encuentran los distintos procesos y cambios evolutivos que ocurren con las especies y todo el entorno que les rodea, se albergan las múltiples interacciones entre sus miembros. Esto es, entre plantas, animales y seres humanos, así como de cada especie con su entorno, agua, aire y suelo.
Así, entendemos muy fácilmente que los bosques amenazados por la deforestación –ya sea por causas naturales o humanas–, tiene consecuencias irreversibles en el medio ambiente, y son un recurso de vital importancia para sustentar la tierra, además de que juegan un papel primordial en la lucha contra el cambio climático, ya que son pulmones de la Tierra y hábitat natural de muchas especies.
De esta misma manera, nos explican cómo otros recursos biológicos, como los peces, por ejemplo, proporcionan 20% de las proteínas animales a unos 3 millones de personas aproximadamente, y que 80% de las personas que viven en zonas rurales de países desarrollados dependen de medicamentos tradicionales obtenidos de la vegetación de su entorno.
Vemos entonces que la diversidad biológica juega un papel trascendental, ya que depende de ella el desarrollo de actividades económicas sociales culturales que permiten cubrir las necesidades básicas de subsistencia de todas las personas.
Unesco señala que los principales factores mundiales que impulsan la pérdida de la diversidad biológica son: el cambio climático, las especies invasoras, la sobreexplotación de los recursos naturales, la contaminación y la urbanización.
Dentro de los objetivos de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible, se contempla hacer frente a uno de los grandes desafíos que tiene el hombre moderno, como mejorar el bienestar y las condiciones de vida de todos los seres humanos, y se hace hincapié en el tema de la biodiversidad, que aunque disponemos de muchos avances tecnológicos, dependemos completamente de la salud de los ecosistemas para cubrir nuestras necesidades básicas, por eso el lema “Construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra”.
Uno de los principales objetivos del convenio es generar conciencia sobre la relevancia que tiene para los seres humanos luchar por hacer de nuestro planeta un mundo mejor, y cada uno de nosotros puede hacerlo.
Hoy en Coahuila, que nos hemos visto afectados por los incendios en municipios como Saltillo, Arteaga, Acuña, Cuatro Ciénegas, Ocampo y General Cepeda, podemos pensar a corto plazo, en apoyar. Aportar como ciudadanía y como una comunidad responsable, en lo que se requiera, y en la medida de nuestra capacidad, para auxiliar a quienes han resultado perjudicados.
Pero en suma, todos podemos realizar acciones diarias, no solo a través de las redes sociales, para ayudar a la biodiversidad, reduciendo nuestra “huella ecológica”, como también el no adquirir especies exóticas, asumir las tres erres ecológicas –reducir, reutilizar y reciclar–; consumir productos sostenibles, educando en la casa en el tema de ecología y medio ambiente y actuar de forma responsable con la naturaleza, con la única finalidad de retornar a su equilibrio el mundo en que vivimos.
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