Para Aristóteles, todos los seres humanos pueden desarrollar acciones virtuosas, siendo la bondad una cuestión de hábito que nos conduce a la felicidad.
Sócrates pensaba que nuestras palabras y pensamientos debían estar custodiados por conceptos como la verdad, la bondad y la utilidad. La anécdota del “triple filtro” es una historia considerada en nuestros días como una enseñanza de vida.
Narra la leyenda que llegó a buscar al filósofo uno de sus discípulos, diciendo que tenía algo que contarle de uno de sus amigos. Al escuchar esto, el sabio le manifestó que antes de enterarse lo que tenía que decir, el mensaje debía pasar por los siguientes tres filtros:
El primero: “la verdad”, el sabio griego preguntó, ¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decir es cierto? El discípulo reflexionó un momento y no podía contestar estar seguro de si lo que había escuchado podía ser cierto o no, por lo que tuvo que admitir que no.
El segundo: “la bondad”, por lo que el maestro cuestionó: ¿es algo bueno lo que vas a decir de mi amigo? El discípulo contestó que por supuesto no era nada bueno, al contrario. Entonces Sócrates señaló: “Vas a decirme algo malo, pero no estás totalmente seguro de que sea cierto”, por lo que planteó la última interrogante.
El tercer filtro: “la utilidad”, e inquirió: ¿Será útil para mí lo que vas a decir? El discípulo dudó, pues no sabía en realidad si esa información le sería a su maestro de utilidad o no.
Cuenta la anécdota que el filósofo se negó a escuchar lo que su discípulo quería decirle. Y el sabio señaló: “Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no es útil, ¿para qué querría saberlo?”.
Sócrates identificaba a la bondad con la virtud moral y a esta con el saber. Para él, la virtud es inherente al hombre que es virtuoso por naturaleza y los valores éticos son constantes, por lo tanto, el mal es el resultado de la falta de conocimiento. La bondad es un estado del alma y la sabiduría es la esencia, ya que solamente sabiendo lo que es bueno se podrá obrar de acuerdo con el bien, por lo que establece una relación entre la verdad, la virtud y la felicidad.
El filósofo Inmanuel Kant postuló que lo bueno o lo malo depende de la voluntad del ser humano, puesto que es en la conducta del hombre donde prevalece la maldad o la bondad, “la teoría de la acción”. Esto es, el uso interno de libertad, respecto de la intención de la acción, hace surgir los fines de la virtud, la perfección propia y la felicidad ajena.
En términos generales, la bondad es definida como una inclinación o tendencia natural del ser humano a hacer el bien. El término bondad proviene de latín “bonus” que significa “bueno”, y del sufijo “tat”, que en castellano “dad”, que equivale a “cualidad”.
Hoy, 13 de noviembre, se celebra el Día Mundial de la Bondad o World Kindness Day, por iniciativa de la World Kindness Movement (WKM), se originó desde 1977 y fue proclamado en 1998. El propósito de la celebración es hacer un llamamiento para ser felices y contribuir a la felicidad de todas las personas a nuestro alrededor.
La bondad es un valor universal, presente en todas las sociedades, en cualquier lugar del mundo y en la mayoría de las religiones.
Pero según este movimiento internacional, sin afiliaciones políticas o religiosas, la bondad es una parte fundamental de la condición humana, que corta las diferencias entre la religión, el racismo, la política y el género. Por lo que en esta fecha se realizan actividades para fomentar actos de bondad o buenas obras entre los ciudadanos del mundo.
En la vida cotidiana, aplicar los conceptos abstractos que acabamos de citar resulta complejo. Para ello, organizaciones internacionales hacen distintas recomendaciones para practicar la bondad y celebrar este día, sin que olvidemos que las acciones bondadosas van más allá de una fecha.
Aquí algunas de ellas: entregar a una persona una bolsa de alimentos, ropa o cosas que sabemos que le pueden ser de utilidad, perdonar una deuda, o entregar una buena propina. Si no es posible hacer esto, se puede regalar un poco de tiempo o conocimientos a alguien que verdaderamente lo necesite, dar apoyo, o mostrar interés en alguien a quien le apremie. Hay sugerencias incluso más sencillas, como: aplicar el triple filtro de Sócrates, o como decía Aristóteles, llevar la bondad a todo acto cotidiano en forma consciente, como saludar, decir gracias o por favor siempre.
En definitiva, hoy se trata de buscar la felicidad de los demás, que es uno de los caminos directos para lograr la propia, manera perpetua.
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