Arte

Publicado el martes, 23 de marzo del 2021 a las 04:26
Monterrey.- Desde su fundación, hace 15 años, Vaso Roto Ediciones se propuso un ejercicio de congruencia editorial: si la poesía tiene como uno de sus cometidos la búsqueda de la belleza, entonces un libro de poesía debería de ser tan bello como sea posible.
Es por ello que no sorprende que, para conmemorar sus primeros tres lustros de vida, el sello decidiera publicar un libro que, de alguna forma, pretende ser el más hermoso de todos.
Quien haya tenido un libro de Vaso Roto en las manos, lo reconoce: tapa dura, formato de 17 por 24 centímetros, papel grueso y de gran tersura al tacto, pletórico de versos y grabados.
Un volumen antológico que, además, celebra otro hito editorial: 150 números de su colección señera.
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La colección Poesía es nuestro buque insignia”, define la editora María Fuentes, en entrevista desde España. “Es la colección por la que nos reconocen; te diría que la más importante, y en la que tenemos autores muy muy especiales”, abunda.
Con el título ¡Oh! Dejad que la Palabra Rompa el Vaso y lo Divino se Convierta en cosa Humana, la editorial rinde honor a los versos de Friedrich Hölderlin que le dieron nombre y que han aparecido en las solapas de cada uno de los 149 libros de su colección de poesía.
Montado en este buque de alcance transatlántico, la editorial con un pie en Barcelona y el otro en Monterrey ha llevado al mercado de habla hispana a poetas de todo el mundo, desde el sirio Adonis hasta la mexicana Myriam Moscona, de la sueca Sonja Åkesson al serbio-estadunidense Charles Simic, sin importar la época en la que hayan escrito o su lengua materna.
“Nuestra razón de ser, en Vaso Roto, es llevar poesía de calidad, la poesía de la mayor calidad, independientemente del país en la que se haya publicado, o del idioma en el que se haya publicado, para el lector hispanohablante; eso es lo más importante”, explica Fuentes.
De un verso a otro
Detrás de este empeño está la sensibilidad poética de Jeannette L. Clariond, fundadora de la editorial, quien así describe su búsqueda en el prólogo del número 150: “En Vaso Roto hemos trabajado, más que por tradición, por asociación. Un verso nos lleva a otro verso, un poema a su par”.
Con este método de búsqueda, que la editorial, románticamente, llama formar “constelaciones“, se ha logrado concatenar a grupos de poetas por las afinidades en su discurso.
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Si publicamos a un autor que nos gusta, que nos ha movido, que nos ha enseñado un fragmento de realidad, que nos lo ha descubierto, ese autor suele tener influencias y suele influir, entonces nosotros buscamos esas influencias y también a quién ha influido y leemos esa poesía”, explica Fuentes.
Es así como, por ejemplo, una constelación de poetas norteamericanos comienza con Elizabeth Bishop, se mueve lateralmente hacia Robert Lowell, y luego hacia adelante, hacia Robert Pinsky y Charles Simic. Al final, explica la editora, el criterio que ha conformado los 149 libros de la colección de poesía no es otro más que la búsqueda de la hondura de la poesía más trascendental.
“Para nosotros, la buena poesía es la poesía que te mueve, pero que te mueve no a un nivel superficial, no a un nivel emocional superficial, el discurso fácil, sino la que te deja gozo, la que tú lees un poema y te cambia la visión de la vida, o de una fracción de realidad; la que te mueve”, apunta.
Hacer que el número 150 de la colección contuviera a los 149 anteriores no fue tarea sencilla, puesto que solo había cabida para un solo poema por cada número de la colección.
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La parte más difícil, en la editorial, fue ponernos de acuerdo entre nosotros, claro, porque cada uno tenemos un poema favorito de cada libro, y las defensas pueden ser muy encarnizadas.
“Ahí, la decisión fundamental era que cada poema tiene que ser enriquecido por la lectura del anterior y enriquecer la lectura del posterior, es decir, tienen que dialogar entre ellos”, relata Fuentes.
Palabras encadenadas
Esta cadena de poemas que se hablan entre sí se hace todavía más evidente en los números que corresponden, a su vez, a antologías, como en el caso de La Cuarta Persona del Plural. Antología de Poesía Española Contemporánea (1978-2015) o Antología de Poetas Laureados Estadunidenses.
En este caso, se decidió tomar dos versos de cada uno de los poetas incluidos en la antología y presentarlos como un poema conjunto que representa la esencia del libro.
Así, por ejemplo, las páginas correspondientes al número 101, Sombra Roja. 17 Poetas Mexicanas, terminan mostrando un poema colectivo entre Cristina Rivera Garza, Natalia Toledo, Carla Faesler, Mónica Nepote, Rocío Cerón, Irma Pineda, Sara Uribe, Karen Villeda y las demás escritoras antologadas.
El otro gran reto del número 150 era poder hacerle justicia a la labor que el artista chileno Víctor Ramírez ha realizado para dar identidad visual a la colección, con un grabado por cada uno de los libros.
Así, cada una de las obras que Ramírez hizo específicamente para cada libro se incluyen en el poema correspondiente a cada número, en un trabajo dinámico realizado por los diseñadores de la editorial.
“Supieron fusionar perfectamente, en mi opinión, la fuerza del grabado con la fuerza del poema”, celebra la editora.
El resultado es un libro que captura la esencia de Vaso Roto a partir de una multiplicidad de voces, como aventura el poema de Hölderlin, después referenciado en un poema de James Merrill que abre el número 150.
Se trata de un libro bello que celebra, con todas sus voces, la búsqueda incesante de la belleza.
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