Hay quienes afirman que la calle Miguel Hidalgo y Costilla, la primera y la principal de la ciudad, en la época de la colonización, es la más larga de la ciudad que conecta desde el periférico sur hasta Nazario S. Ortiz Garza, sin cambiar de nombre.
Un recorrido por esta arteria nos lleva a recordar o a recoger algunas historias recientes. Adopta su nombre en homenaje al padre de la patria, a partir de 1873, siendo Gobernador del Estado don Victoriano Cepeda, quien ordena colocar una placa alusiva donde era Muebles Modernos de Saltillo, en Hidalgo y Aldama, pues se dice que la casa antigua fue habitada por el cura de Dolores Hidalgo, cuando escapaba del Gobierno virreinal, e iba rumbo al exilio en los Estados Unidos. Lamentablemente no pudo llegar, porque en la vida existe una palabra que se llama, pero, fue traicionado por un tal Elizondo que lo capturó en Acatita de Bajan, municipio de Castaños, Coahuila, y lo entregó a sus perseguidores.
El resto de la historia ya la sabe usted. Todavía en época de la Revolución mexicana había una garita aduanal para el cobro de impuestos en la esquina de Félix U. Gómez y la calle Hidalgo, en el merito corazón del Ojo de Agua. Entre Félix U. Gómez y Praxedis Peña existe aún la casa que fue habitada por la mamá y el hermano del poeta saltillense Otilio González, sacrificado por Obregón en la famosa matanza de Huitzilac, Morelos, en ese tramo se localiza además el Centro Deportivo Ojo de Agua, y en la esquina de Peña y la calle Hidalgo, anterior al Colegio Ignacio Zaragoza, existió el colegio de la Inmaculada Concepción, primera escuela lasallista establecida en nuestra ciudad.
Por ese mismo rumbo existió el Asilo Guadalupano y el famosísimo Colegio de San Juan. Más hacia el norte, bueno, pues está la fastuosa Catedral y antes de llegar a ella una serie de edificios ocupados por los ricos de la época.
En la confluencia de Hidalgo y Cinco de Mayo, donde ahora está la concha acústica, existió el edificio señero e inolvidable de la Escuela Tipo 20 de Noviembre, de profunda tradición por su calidad escolar. Donde antiguamente estuvo la Alianza Franco Mexicana, se instaló la primera escuela de verano, denominada Denton. Igualmente existió en esa arteria la Escuela Normal Presbiteriana. La escuela de la curia y el Casino de Saltillo y la famosísima Casa Purcell, que fue objeto de restauración y que fue ocupada por la familia del rico empresario irlandés William Purcell o sea Guillermo Purcell.
Otros edificios importantes que logramos ver fue el famoso Hotel Universal, la antigua Presidencia Municipal y el Palacio del doctor Carlos de la Peña, quien fuera fundador del Seguro Social en Coahuila y presidente municipal de nuestra ciudad. Más al norte de Hidalgo, la escuela Miguel López, el asilo del Buen Pastor, una casa donde vivió don Venustiano Carranza y los autobuses Anáhuac, para rematar con esta entrega al final de la calle la antigua estación del ferrocarril.
En la esquina que forman ahora las calles de Praxedis Peña e Hidalgo se localizaba el todavía famoso Colegio Ignacio Zaragoza, donde realizaron su primaria y secundaria los ricos de Saltillo de aquellos años. Era el único colegio de paga en la ciudad. Ahora se localiza en las instalaciones del Zaragoza, el asilo de ancianos El Buen Pastor. En el estacionamiento del Museo de las Aves, en Hidalgo y Bolívar, se instalaban los circos, la mayoría de ellos de condición humildes; sus carpas hechas jirones, y su interior casi con las mismas características; artistas vestidos muy modestamente. En Hidalgo y Escobedo, se encontraba la panadería La Muralla, de don Leoncio Saucedo, padre del dentista del mismo nombre. Más abajo vivía Benjamín Cabrera, el director de El Diario de la calle Múzquiz.
Por la misma calle se ubica el Hotel Colonial, que ahora sirve de recinto a la Casa de la Cultura. Ahí vivió el gobernador Román Cepeda, también fue cuartel de la Sexta Zona Militar y sirvió de casa al Tribunal Colegiado del octavo circuito. Un 50% en la parte posterior que da a Bravo, de la finca adquirida por Sergio Recio ahí sus familiares instalaron el Museo de las Culturas.
En la acera del Casino, unos metros antes del Casino de Saltillo vivía don Marcelino Garza, dueño de la Hacienda de Guadalupe, donde criaba ganado criollo; él vendía los toritos a “las maletillas” de Saltillo que pretendían seguir los pasos de Armillita. También vivía Graciela Quintanilla hermana de Eugenio; así como la dueña del motel Estrella, doña Concepción Gutiérrez de Rodríguez del Hotel Imperial. En la esquina norte de Catedral, se instalaban dos hermanas morenas, que eran famosas porque “el güero”, así decían ellas al marido de una de ellas, que era muy condescendiente y en amores complacía a las dos. La raza le decía “El sultán descalzo”.
Un tío de Arturo Berrueto, el ingeniero Córdoba, compró una vieja casona en Hidalgo a un lado del templo protestante. 481 Hidalgo casi con Corona, vive la familia de don Fausto Cabrera, quien además de ser abogado postulante, escribía una columna en el Diario de Cabrerita, bajo el seudónimo de “Ego su”, (Yo soy). Y la historia de esta calle puede seguir en varios episodios que dejaremos para mejor ocasión.
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