Coahuila
Hace 4 meses
Sin duda alguna la Catedral de Saltillo, dedicada a Santiago Apóstol, es un ícono del norte de México. Su construcción destaca por su imponente torre de 81 metros de altura, la más alta de la región, y su fachada que fusiona el barroco y el churrigueresco.
El barroco es un movimiento artístico y cultural europeo (siglos 17 y 18) caracterizado por el exceso de ornamentación, el dramatismo y los fuertes contrastes. El churrigueresco es la fase más extrema y recargada del barroco español, famoso por su decoración abrumadora, especialmente en retablos.
El bachiller Pedro Fuentes fue el responsable de concluir la nave principal y organizar la inauguración de la Catedral de Saltillo en el año 1800. Antes de su llegada, la monumental obra iniciada en 1745 había permanecido inacabada durante décadas.
La destacada intervención del padre Fuentes se resume en tres puntos clave: supervisó y culminó la estructura principal que permitió abrir definitivamente las puertas a los fieles; organizó las grandes fiestas de consagración los días 21, 22 y 23 de septiembre de 1800, las cuales fueron celebradas por generaciones. Como gran aficionado a la historia, dejó documentado el magnoevento en el texto titulado Noticias de la bendición de esta iglesia parroquial, resguardando para la posteridad los detalles de la obra.
Las icónicas torres de la Catedral (con la mayor de ellas alcanzando más de 70 metros de altura) se concluyeron hasta 1897, casi un siglo después de la intervención del padre Fuentes. Las obras fueron dirigidas por el ingeniero Carlos Pérez.
El cronista sin título y sin sueldo, don Eduardo Valverde Prado, señaló en una de sus colaboraciones en el Diario de (Cabrerita) Coahuila, que los sábados y domingo una buena cantidad de vecinos del Saltillo antiguo se encargaban de acarrear material como grava, arena, barro y piedras del cerro de Tlaxcala, posteriormente conocido como “del pueblo”. Acumulaban material suficiente para que los albañiles trabajaran durante la semana en la edificación de Catedral, en la entonces plazuela (ahora Plaza de Armas) para que las obras no se paralizaran. “Se cuenta que el material que se utilizó para la construcción de Catedral fue batido con leche, en lugar de agua, pues en aquellos tiempos había abundante leche de vaca en Saltillo”, relató el famoso cronista.
El templo fue construido con barro, yeso, cal, arena, (denominado mortero), piedra y cantera, destacando especialmente por los detallados tallados de su fachada principal. Si usted se fija actualmente en la esquina que forman las calles Juárez y Bravo, va encontrarse con la maravillosa obra de la catedral. En el enorme muro, construido con el llamado mortero y hay una parte visible donde domina la piedra la cal, el yeso, el barro y la arena como mezcla, tal vez la leche le dio una consistencia granítica, para su dureza y resistencia.
El cemento se descubrió en 1799 y se patentó años después, ya cuando estaba concluido el edificio catedralicio de Saltillo.
La edificación comenzó en 1745 y concluyó en su mayoría en 1800. Además de la piedra, se emplearon otros materiales para sus acabados, como madera para los retablos del interior, la puerta de acceso y el escudo papal. Plata para recubrir el frontal del altar de San José.
Originalmente los muros exteriores de piedra estuvieron cubiertos y pintados en llamativos tonos amarillo y rojo.
La Catedral de Saltillo, dedicada a Santiago Apóstol, no fue inaugurada por un Obispo; su inauguración fue realizada por el cura párroco don Pedro Fuentes, quien la terminó de construir
El templo fue elevado oficialmente al rango de Catedral el 23 de junio de 1891, cuando el papa León XIII creó la Diócesis de Saltillo. El sacerdote Santiago de la Garza Zambrano fue asignado como el primer Obispo de la nueva diócesis, tomando posesión de la parroquia ya existente.
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