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La clásica: infla obra, que algo sobra; enésimo caso en Frontera

Por Luis Carlos Plata

Hace 4 semanas

No registrar ni documentar el presente, como ejercicio para negar la realidad por cálculo político, ha sido el modus operandi durante los últimos seis años para quienes simpatizan o se sienten atraídos con la idea de transformación que vende Morena como estrategia de comunicación y manipulación.

Se trata, por consecuencia, de voltear siempre al pasado -cuando eran otros los protagonistas de la vida pública- para mantenerse deliberadamente distraídos y, de ser posible, distraer a otros en el acto.

En el intento se valen de bloquear el acceso a la información, hostilizar a quien indague, o desestimar a quien cuestione (a base de contorsiones discursivas como el uso de falsas premisas hasta el cansancio).

Y si por estos medios no se consigue ganar un hipotético debate, basta negarlo todo y desviar una eventual conversación con un recurso mañoso: “y qué me dices acerca de”… como casi siempre apuntando hacia un hecho del pasado. El fenómeno tiene por nombre Whataboutism en inglés, y forma parte del manual de prácticas negacionistas, y antidemocráticas, por supuesto.

Mientras tanto los años de Administración guinda se van acumulando como fardos; no pueden simplemente pasar desapercibidos en tanto espulgamos una década o dos atrás para desviar la mirada por un asunto de conveniencia para el grupo en el poder, ni siquiera para los ciudadanos que lo legitiman con su opinión o voto.

Prejuicios aparte, a estas alturas no sólo hay evidencia suficiente para valorar su actuación en lo federal y municipal (como es el caso de Coahuila, donde no existen antecedentes estatales); también hay experiencia y un camino recorrido, no sólo expectativas a futuro ni promesas de cambio como antes cuando no estaban al mando.

La etapa del beneficio de la duda, por tanto, ya feneció hace mucho tiempo.

 

Cortita y al pie

A propósito de la fiscalización que debe hacerse al emblema de Morena en donde gobierna, detallaré otro asunto que surge de revisar y verificar las finanzas públicas del Municipio de Frontera, en la Región Centro de Coahuila.

En 2023 el Ayuntamiento construyó la que, hasta el momento, ha sido la infraestructura más cara del trienio encabezado por el morenista Roberto Clemente Piña Amaya: la Unidad Deportiva “Armando ‘Güero’ Pruneda Valdez”, ubicada en la colonia La Sierrita, de Ciudad Frontera.

Proyecto valorado, oficialmente, en 35 millones de pesos.

Sin embargo la facturación en poder de quien esto escribe revela una historia completamente distinta: merced a 11 documentos fiscales emitidos durante el desarrollo de la obra, entre los días 31 de enero y 31 de julio del año anterior (es decir, antes y después de su inauguración, ocurrida el 13 de julio), consta que fueron pagados en realidad sólo 18 millones 692 mil pesos al contratista encargado de ejecutar los trabajos, por concepto de anticipo a los contratos FFM-012/2023, FISM-005/2023, 001/2023 C.F., 002/2023 C.F., y 006/2023 C.F., para la edificación del complejo deportivo.

Ello significa un desfase (por decirle de alguna manera, aunque también se le puede llamar desvío de recursos) de 16 millones 308 mil pesos entre lo que se dice públicamente y lo que se hace tras el negocio.

Se fueron grandes: casi al doble.

El tema fue publicado ayer en la edición de Zócalo Monclova, e involucra una vez más al proveedor favorito de Roberto Piña desde que inició su gestión como Presidente Municipal de Frontera: Sigma Construcciones del Norte, S.A. de C.V., empresa que pertenece a los hijos de su exjefe, a su vez exalcalde de Monclova: Fernando de la Fuente Villarreal.

Como se publicó en este mismo espacio el 13 y 14 de mayo, los datos de Sigma fueron usados por el Ayuntamiento de Morena para facturar 91 veces por supuesta renta de maquinaria “para diversos trabajos” entre 2022 y 2023, y bajo esa premisa y mecanismo de corrupción saquear 35 millones 491 mil 767 pesos. Sin acciones reales; sólo documentos para exprimir el erario.

 

La última y nos vamos

La suma de ambos asuntos arroja 51 millones 799 mil pesos. Nada mal para ser los adalides de la transformación. Por eso no quieren que se registre ni documente lo presente. Por eso mismo van por la reelección.

 

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