Queridas amigas y amigos, hace apenas una semana compartía con ustedes, la reflexión acerca de la importancia de asumir nuestra obligación y responsabilidad como ciudadanas y ciudadanos, de enterarnos de los asuntos que nos impactan directamente, sino de evaluar con conocimiento de causa, el desempeño de las administraciones de Gobierno.
Y es que no puede pasarse por alto la desafortunada intervención, por decir lo menos, del Presidente en la Cumbre de Líderes sobre el Clima, en una conferencia virtual de alto perfil convocada por el presidente Joe Biden, en la que el tema central fue la lucha contra el cambio climático, que dicho sea de paso, para los Estados Unidos de Norteamérica fue el escenario idóneo para anunciar su compromiso por una reducción de emisiones 52% hacia el 2030.
Partiendo del hecho de que el cambio climático es una realidad que avanza constante y permanentemente, lo que ha detonado la situación de emergencia climática y si bien esto significa riesgos para el desarrollo económico y por ende para la humanidad misma, también es cierto que esto representa la oportunidad de implementar inversiones transformadoras y empleos verdes.
Bajo este contexto, en un encuentro que exige altura, conocimiento y seriedad, la directora del Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, señaló la necesidad de buscar un precio internacional mínimo para el carbono, como una acción fundamental entre los grandes emisores, como el G20, con esta medida se incluirían precios diferenciados para países en diferentes niveles de desarrollo económico, a través de impuestos al carbono en sus sistemas de comercio para cubrir hasta un 80% de las emisiones globales, de manera que se puedan alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.
Y he de insistir, hablar de medio ambiente y más aún -de la hora del planeta- hace mucho que dejó de ser la “adhesión” a una buena causa, es entenderlo como el punto de encuentro que sostiene a la humanidad, rebasando credos e ideologías, quizá esto sea el mayor de los retos y lo que explica al mismo tiempo, por qué el titular del Ejecutivo no puede comprender que -una vez más- no es un tema con lo que pueda -o no- estar de acuerdo, los líderes de 40 países no se reúnen para platicar sobre sus puntos de vista, ni se dan cita para aprovechar la ocasión y hacer una suerte de lucimiento personal, ni se es Presidente para tomar decisiones personales, a nombre de una nación.
El mensaje ha sido claro, la prioridad presidencial es la conferencia mañanera personal y a los ojos del mundo, la presentación de un programa gubernamental que, de ambiental solo tiene el nombre, carente de reglas y estrategia, un programa, por cierto, que no nació ayer y del que, a tres años de gestión, por supuesto, no hay resultados.
Más allá de la suposición de las 4 millones de hectáreas de árboles que absorberían 70 millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente (solo que al 2030 México necesita reducir 218 millones de toneladas de CO2) habría que puntualizar que para que -el estimado- sea una realidad, los árboles primero tendrían que ser plantados y alcanzar su desarrollo óptimo para que esto suceda, lo que es poco probable teniendo en cuenta lo que sí es una realidad, el cambio climático y no conforme con ello, le sugirió al presidente Biden visados para quienes participen en dicho programa, residencia o ciudadanía estadunidense.
Es casi surrealista por no decir otra cosa, participar en una Cumbre sobre Cambio Climático, en ocasión del Día de la Tierra, para anunciar el descubrimiento de tres yacimientos de petróleo que, a decir del Presidente, se destinarán, básicamente, a cubrir la demanda de combustibles del mercado interno para así ayudar a evitar el uso excesivo de combustibles fósiles, además de “modernizar” las plantas hidroeléctricas.
Por ello, reitero, lo fundamental no es hacer una revisión de gestiones o labor legislativa, solo porque estamos en proceso electoral, se trata de ejercer nuestros derechos, obligaciones y responsabilidades ciudadanas y discernir y decidir lo que es mejor para México.
Y hoy lo que hace falta y le urge a nuestro país, es dotar de contrapesos a nuestra lastimada democracia.
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