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La directora de tesis

Por Peniley Ramírez

Hace 3 años

Martha Rodríguez dirigió su primera tesis en la UNAM en 1983. La más reciente, en 2019. Los registros muestran que asesoró unas 513 tesis. En promedio, más de una cada mes, durante 36 años. Una de esas fue firmada por Yasmín Esquivel, actual ministra de la Suprema Corte. Otras tres fueron idénticas o similares, firmadas por otros autores.

Nuestra superheroína no solo era capaz de asesorar tesis a una velocidad inaudita. Al mismo tiempo, era profesora de tiempo completo en la Escuela de Estudios Superiores Aragón, profesora de asignatura en la Facultad de Derecho, trabajaba en un Seminario en la UNAM y en un despacho privado.

Se graduó en 1979 con la tesis “La política social y la justicia social a la luz de la teoría integral”. Tres años antes, otro alumno se tituló con la tesis “Política social y justicia social a la luz de la teoría integral”.

Esta semana, Rodríguez y Esquivel han estado en una polémica. Comenzó con un artículo de Guillermo Sheridan, académico de la UNAM y una suerte de cazafantasmas de plagiarios en México.

Henio Hoyo también es catedrático en la UNAM. Leyó el artículo de Sheridan y en un par de horas encontró otras tres tesis, la más reciente de 2010, con secciones idénticas a la que presentó Esquivel. Las revisé. Hasta las dedicatorias a las profesoras son copiadas. “Dirigir ese número de tesis no es humanamente posible”, me dijo Hoyo.

La tesis de Esquivel, de 1987, es casi igual a otra que se presentó un año antes. Ambas fueron asesoradas por Rodríguez. Quizá, en unos meses, Rodríguez se olvidó de lo que decía la tesis de otro alumno suyo. La de 1986, sin embargo, tiene cuestionarios y trabajo de campo que Esquivel no copió (como también notó El País). ¿Quizá le pareció excesivo a Esquivel incluir entrevistas que no hizo, con personas a quienes nunca conoció? No lo sabemos.

Ambas tecleadas a máquina, la tesis original contiene frases como “he dicho, he notado”. Un año más tarde, Esquivel pone “hemos dicho, hemos notado” para luego calcar el resto del párrafo. ¿Quizá el hemos, en lugar del “he” es un reconocimiento de Esquivel (yo, plagiaria, y el autor original de este texto, hemos…)? Tampoco sabemos.

En las últimas horas, plagiaria y asesora han salido a defenderse, pero las tesis no aguantan ni la revisión más despistada. No hay que usar siquiera un programa para detectar plagio. Lo que queda es entender la dimensión del escándalo y sus consecuencias, que ya han caído como efecto dominó sobre la UNAM y la Suprema Corte, dos instituciones clave para la vida pública en México.

Algunas fuentes me dijeron que el artículo de Sheridan es una maniobra del ministro presidente actual, Arturo Zaldívar, para impedir que Esquivel presida la Corte. Otros me aseguraron que el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, usó datos que había en fichas de inteligencia del ex-Cisen sobre Esquivel, para beneficiar a otro aspirante, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. La realidad es que, más allá de esta contienda, la revelación del plagio representa un problema mayúsculo.

Primero, la UNAM debió darse cuenta de que no era normal que una persona asesorara 14 tesis por año, además de tener otros tres trabajos. Rodríguez no pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y solo tiene categoría de profesora asociada A. Otros académicos en el SNI o con mayor categoría reciben presión para dirigir muchas tesis, pero no era su caso. No lo necesitaba.

¿Por qué lo haría? ¿Nadie se lo preguntó nunca en la UNAM? La Universidad comenzó ya una investigación y ayer señaló en un comunicado que “existe un alto nivel de coincidencias” entre la tesis de Esquivel y la de 1986. ¿Qué sigue? ¿Revisarán más de 500 tesis a ver si hubo otros plagios? ¿Qué pasará con todas esas personas que se titularon?

Otro gran problema lo tiene la Corte. Si la UNAM determina que hubo plagio y retiran título y cédula a Esquivel, ¿qué pasará con los casos que ella ha juzgado en su carrera, y en la Corte? ¿Qué pasará con sus votos de ahora en adelante? “Esto va a ser una fiesta. Cualquier litigante que crea que ella le votará en contra un asunto puede promover un impedimento porque están investigándola”, me dijo un jurista.

No celebro que la UNAM y la Corte estén en semejante escándalo. Pero celebro que tengamos esta conversación. La UNAM tiene mucho trabajo por hacer. También nuestra clase política, en la que más de uno estará, hoy mismo, revisando su tesis.

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