Nacional
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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 8 de mayo del 2021 a las 10:34
Ciudad Juárez.- Mal, pésima circunstancia para una calentada de plaza como la ocurrida ayer con la ejecución del Alfa 2, o segundo al mando de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) en Parral, Luis Raúl Tarango Ávila. Fue una auténtica demostración de odio contra él, observada en el exceso de tiros que recibió su cuerpo y la camioneta tripulada.
Todas las miradas policiacas, e inclusive políticas de aquella región, fueron dirigidas a quien la Fiscalía General de Justicia en la entidad tiene catalogado como el principal generador de violencia en toda la región, Antonio Leonel C.M., “El 300”, jefe de Gente Nueva y/o Cártel de Sinaloa en la zona. Enfermeros, Uriel Loya, todo achacado al mismo grupo.
Esta misma semana ha sido de controversia monumental porque el alcalde con licencia justo de Parral y candidato a la gubernatura por el Movimiento Ciudadano (MC), Alfredo Lozoya, encabezó la destrucción en la ciudad de Chihuahua de una vivienda que supuestamente era utilizada como picadero de droga. El domicilio estaba ubicado en una área periférica golpeada por el narcomenudeo.
Lozoya ha intentado hacer lo mismo en la tierra de la que fue alcalde, pero la problemática es igual de fuerte que en determinadas colonias dejadas de la mano de Dios en Chihuahua, Juárez y otras ciudades medias del estado.
Contra “El 300” no ha podido la autoridad municipal porque no pudo ni la milicia. Primero fue sacado de Parral el coronel Roque Ruiz, quien públicamente enfrentó inclusive en medios de comunicación al presunto jefe de Gente Nueva que éste en ser expulsado.
Tarango fue relacionado también en algunos operativos conjuntos con Roque, uno de ellos la “vigilancia” a la residencia de Lozoya en Parral, que fue denunciada penalmente por el candidato naranja a la gubernatura. Esto le costó al jefe militar su traslado al sur del país.
Recientemente fue colocado al frente de la AEI en aquella región Ginés Jaime Ruiz García, jefe del comandante ejecutado. Llegó con la consigna de disminuir los bultos de órdenes de aprehensión al menos un poco, pero es nada lo alcanzado para el rezago existente. Su ascenso allá lo debe a la detención que previamente hizo del magistrado penal (ahora libre), Jorge Ramírez, por encargo directo de Javier Corral.
La muerte del comandante calienta la plaza por todo ese contexto; también porque el asesinato ocurrió en una de las avenidas más transitadas de Parral, porque no llevaba escolta y porque así como los grupos delictivos pelean a muerte, ocurre casi lo mismo con las corrientes políticas, no exentas de las influencias respectivas.
Fuente: El Diario de Juárez
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