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Coahuila

La elección más fácil de la historia contemporánea

Por Luis Carlos Plata

Hace 2 años

Elegir en la jornada que hoy se celebra se reduce a una dicotomía: la continuación del Obradorato, con rostro de mujer, o la recomposición de la República. Avalar la imposición y profundizar la destrucción votando por Morena, o comportarse a la altura de las circunstancias, rechazando el intento de regresión autoritaria que se pretende implantar desde la Ciudad de México.

Probablemente se trate de la elección presidencial más fácil de la historia contemporánea, y lo mismo aplica para Senadores, Diputados Federales y Presidentes Municipales en el caso que nos ocupa: Coahuila.

A diez años de su irrupción y luego de casi seis en el poder, el Movimiento de Regeneración Nacional no se ha constituido propiamente como un partido. Fue llamado a gobernar, pero no es claro que sea capaz de gobernarse. Se trata de un emblema que, más allá de su lealtad al fundador, carece de señas de identidad, liderazgos eficaces y reglas claras. Su política es escenografía y centralización: concentrar todas las riendas del poder y cuidar la coreografía de los símbolos.

Morena es la coartada de su fundador. Una criatura suya hecha para él mismo. El politólogo Jesús Silva-Herzog Márquez lo describe a la perfección en su libro La Casa de la Contradicción (Taurus, 2020): “No hay un partido en el Gobierno que construya una nueva institucionalidad, que cultive una identidad fresca, que promueva participación, sino una organización dedicada a descifrar la infinita sabiduría del guía y a recitar su padrenuestro”.

Morena es capricho. Incoherencia. Desprecio al conocimiento y la experiencia. Lo que Roger Bartra ha definido como “el estilo irracional de gobernar”. Versión que confirmó el finado Carlos Urzúa, primer secretario de Hacienda del Gobierno Federal actual, en su carta de renuncia al mismo: “En este Gobierno se decide sin deliberación razonada, sin base en la evidencia, sin anticipar el impacto de las decisiones de política pública”.

¿Por qué darle una segunda oportunidad entonces, por un sexenio más?

María Amparo Casar en su libro Los puntos sobre las íes; el legado de un gobierno que mintió, robó y traicionó (Debate, 2024), resume la gestión de Obrador “por ser una Administración en la que privan la (des)institucionalización, la ilegalidad, la impunidad, la (des)información, la incompetencia y la incongruencia”.

Cito a Silva-Herzog: “Su proyecto no es la cimentación de un poder democrático, no es siquiera el efecto bienhechor de una política social. Su proyecto responde al narcicismo de quien se mira en el espejo como si admirara una leyenda: el hombre que se concibe como el cuarto padre de la patria”.

El problema, afirma el autor, es que “termina siendo muy mala política aquella que se queda en teatralidad, aquella que se entrega al espectáculo de las apariencias, la que, por contar cuentos, deja de hacer las cuentas”. Esa es la trampa de Obradorismo. Puede tener fuerza electoral, sin embargo es una nulidad intelectual. Define Silva-Herzog: “la Presidencia para Obrador es el púlpito más la chequera. Lo que el oficialismo llama la cuarta transformación es eso: una mezcla de sermones y transferencias”.

“Lo que ha representado es un ataque frontal a la arquitectura institucional de la República: demolición. Es difícil encontrar un espacio que se haya mantenido al margen de la embestida. Los órganos de la neutralidad, las cápsulas técnicas, los centros de investigación, los cuerpos regulatorios, no solamente reciben la agresión retórica del Presidente, sino el impacto de sus decisiones (…) El cuarto padre de la patria eligió la destrucción como su ceremonia inaugural. Por ello decidió cancelar el aeropuerto que era la obra más importante del gobierno previo, para plantar su autoridad frente al pasado y mostrar su poder frente al país. La primera señal de su mandato fue un aviso: convertirá en polvo lo que se le dé la gana. Dirá que obedece al pueblo”.

Por ello es importante plantear a lo que nos enfrentamos hoy en la boleta: la destrucción. La visión más elemental de la política. Infantil. El poder más primitivo.

Cortita y al pie

Como en cada elección desde 2020 en la entidad, en las últimas horas, a partir del cierre de campañas e inicio de la veda electoral, Morena en Coahuila echó a andar una narrativa de victimización, difundiendo —con los altavoces dirigidos hacia la Ciudad de México, para quien quisiera oírles y seguirles el cuento desde allá— que hay un clima represivo en el estado, ‘intimidación’, ‘hostigamiento’, ‘amedrentamiento’ y ‘persecución’ contra sus militantes y simpatizantes.

El objetivo de la ‘estrategia’ es sembrar la idea de asedio para justificar una eventual derrota después, antes que admitir su responsabilidad y se someta su incompetencia como grupo de poder local a valoración.

Es el Plan V: victimizarse, pues el Plan C: canibalizarse, aplica a partir del 3 de junio.

La última y nos vamos

Todo está dicho y escrito. El día más importante de cada sexenio llegó: aquél donde los ciudadanos, por un instante, se convierten en agentes de decisión con un lápiz en la mano. Un simple aunque potente instrumento.

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