Ada Lovelace o Ada Byron o Ada King (por casamiento) nació en Londres en 1815, en donde también murió a la escandalosa edad de 37 años, en 1852. A esa edad ya había cumplido con todas las obligaciones y roles propios de su género y de su clase social, y había creado el algoritmo para la operación de la computadora mecánica, la máquina analítica, creada por su amigo y colega Charles Babbage.
Llamarle como la primera programadora es justo y sobre todo necesario, ya que Ada Lovelace no recibió el reconocimiento justo por sus descubrimientos científicos en su momento, por ser una mujer que realizó trabajos que los hombres de su tiempo no lograron, además no existía tal cosa como científicas o incluso mujeres con educación y conocimientos superiores a solo saber leer y escribir.
Uno de esos reconocimientos desde 1980 es el Día Internacional de Ada Lovelace que se conmemora el segundo martes de octubre. Asimismo, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos desarrolló el lenguaje de programación Ada, cuya denominación se hizo en honor a Ada Lovelace.
Pero hasta 1953 se le acreditó su trabajo en el campo de la tecnología. Cien años después de su muerte.
Esta genia de la humanidad fue hija de Anna Isabella Noel Byron y el poeta George Gordon Byron. La madre de Ada también era una mujer de ciencias, estudiosa, lectora y noble. Para la tutoría de Ada contó con el apoyo de Mary Sommerville, una astrónoma escocesa, una pionera y primera mujer en la Real Sociedad Astronómica.
Por esos mismos conectes Ada recibió también las mejores influencias en su educación y erudición. Esas mismas amistades como con el matemático Charles Babbage le permitieron trabajar en directo en la creación de conocimiento, y no como una científica pasiva sin producción.
En 1843 Ada tradujo un artículo del ingeniero militar italiano Luigi Menabrea para la revista Scientific Memoirs sobre la máquina, que complementó con un amplio conjunto de notas propias, que significan el desarrollo de un algoritmo codificado para que una máquina lo procese. Esas notas son fundamentales en la historia de la computación.
Desarrolló también una visión expansiva de la capacidad de las computadoras para ir más allá del cálculo de números, mientras que otros se centraron solo en esas capacidades para calcular. La aportación de Ada Lovelace estaba fuera de la caja, porque siempre pensó en el beneficio que esta máquina pudiese aportar al conocimiento y a la ciencia, además de su función específica. Es decir, para Ada no era una calculadora sino una máquina para analizar información. Como es ahora.
Amén de muchos programas, edificios, becas o cátedras que llevan el nombre de esta científica, la presencia de Ada Lovelace es vital para comprender la historia de la expansión de la ciencia gracias a las aportaciones de las mujeres, como sucedió con Madame Chatelet quien fue la traductora de los Principia de Isaac Newton o incluso mujeres nobles que fueron mecenas de científicos.
Ada Lovelace poseía la gracia de la ciencia y por eso ella a sí misma se definía como una poeta de la ciencia y lo era. En 1844 ella desarrolla el cálculo del sistema nervioso en el cual se explica cómo se originan los pensamientos, basada en el estudio de un modelo matemático del cerebro.
Cálculo y metapensamiento.
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