La palabra ética proviene del griego Ethos, que significa carácter y que se aboca desde su origen a la reflexión sobre el sentido de las personas e instituciones y de los fundamentos que deben de serles propios para lograr el bien común, es decir dejar atrás los deseos y necesidades propias para lograr el bien social que es el principio fundamental de los gobiernos, la satisfacción de necesidades colectivas.
En el más estricto sentido la ética se define como un conjunto de actitudes, hábitos y costumbres del ser humano en el que se proponen formas deseables para actuar, es decir que sería entonces un conjunto de virtudes que se tornan en principios bajo las cuales se regirá la conducta de la sociedad, y aquí hay que poner atención a este concepto ya que si analizas te darás cuenta de que ese grupo de principios fueron generados por personas que en cada época establecieron las virtudes de necesarias para poder vivir en colectividad preferenciando un comportamiento deseable y con esto se cumple la máxima que es que la vida en conjunto sea positiva.
Dentro del sector público la ética es un elemento fundamental como condición indispensable para recuperar la confianza ciudadana en las instituciones públicas y en la política en general, ya que precisamente la confianza ciudadana es el precio que han tenido que pagar los gobiernos por la gobernanza no encauzada a la relación de adecuado respeto, trasparencia y rendición de cuentas, basta ver la encuesta del Índice de la Percepción de la Corrupción de Transparencia Mexicana, donde México se encuentra en el lugar 124 de 130, siendo la medición de menos a más, somos el país peor evaluado entre los países que integran la OCDE y el segundo peor evaluado en el G20, además en el índice de Estado de Derecho en México 2021-2022 la World Justice Project observa tres tendencias en las entidades federativas en México, la primera el debilitamiento de los contrapesos institucionales a los gobiernos estatales y el cierre del espacio cívico, otro más es el deterioro de los sistemas de justicia penal y por último la falta de avances en materia anticorrupción, dígame usted si reconoce alguna de las tendencias señaladas.
De la mano les comento que Política Nacional Anticorrupción definió en 2020 que la corrupción es “El abuso del poder encomendado para beneficio propio” y aquí se pueden analizar tres elementos indispensables el primero que para que haya corrupción debe haber un poder encomendado, el segundo ejercer el poder de manera abusiva y el tercer elemento que sea en beneficio propio o de terceros. Entonces la pregunta es ¿Qué se ha hecho para que la ciudadanía siga confiando en las instituciones? Pues de manera legal a partir del 2015 se realizaron diversas reformas constitucionales dando origen al Sistema Nacional Anticorrupción.
Dicho Sistema crea un nuevo modelo de responsabilidades administrativas para los servidores públicos también aplicable para los particulares que prestan sus servicios al sector gubernamental, es decir que tanto peca el que mata la vaca como el que le estira la pata, dicho muy común en nuestro país.
Además le da dientes a los órganos internos de control para ser de una u otra manera el eje rector dándoles fortalezas para calificar faltas, la generación del código de ética, el seguimiento continuo de la declaración patrimonial donde no solamente se solicitan datos del servidor sino también de los familiares, y lo más importante, le da la oportunidad de realizar el seguimiento de la evolución de los patrimonios, se crea también la Fiscalía Anticorrupción y se le dan las facultades a la Auditoría Superior de la Federación de revisar las participaciones federales es decir el gasto corriente de los gobiernos.
Entonces dentro del Gobierno se deben de preferenciar los consejos y comités de ética, los agentes de valor que les fomenten con el ejemplo a los jóvenes que recién ingresan en el servicio público, las auditorías de ética, pero sobre todo el servicio civil de carrera para garantizar el bien hacer en los quehaceres gubernamentales y crear en los servidores públicos el sentido de pertenencia y con orgullo de serlo.
Todo lo señalado son conceptos interesantes y regulaciones a seguir, sin embargo, lo verdaderamente importante será que desde niños se inculque la ética y el buen comportamiento y que en la vida adulta no normalicen la cultura de la corrupción, ya que como señala Cicerón: “La honradez es siempre digna de elogio, aun cuando no reporte utilidad, ni recompensa ni provecho” solo hacer el bien y donde esté el bien está la patria.
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