El dólar norteamericano a finales de octubre y a principios de noviembre roza los 19 pesos, cuando en agosto apenas y pagábamos 17 pesos por un dólar; esta depreciación del peso ante el dólar por poco más de 11% se debe a varios factores.
Más allá de señalar que el peso ha perdido frente al dólar en las ocho semanas más recientes, es interesante realizar un análisis sobre los motivos que provocan que hoy paguemos más pesos por un dólar.
En primer lugar debemos de señalar la tasa de interés, el cual es el precio por el dinero; durante meses la tasa de interés era “mucho” mayor en México, motivo por el cual los inversionistas decidían invertir su dinero en nuestro país, dinero que para ser invertido necesitaba cambiarse a pesos, acción que fortalece a nuestra moneda; sin embargo, el 16 de septiembre la Fed, autoridad monetaria de los EU, incrementó la tasa de interés en ese país, ocasionando que fuera muy atractiva para los inversionistas, motivo por el cual los inversores deciden sacar su dinero de México y de otras economías, para invertirlo en el mercado financiero norteamericano.
Pero ¿qué tiene que ver la tasa de interés y las decisiones de los inversionistas con el tipo de cambio? Pues bien, la explicación se encuentra en la entrada y salida de dinero de un país a otro país, o de una economía a otra economía.
Las inversiones financieras en México se realizan en pesos mexicanos, mientras que las inversiones financieras en los EU se realizan en dólares norteamericanos. Cuando un inversionista decide invertir en México, su dinero, el cual generalmente son dólares los tiene que convertir a pesos, ocasionando que el peso se aprecie, vemos que gane valor, que tengamos que pagar menos pesos por dólar; cuando los inversionistas encuentran una inversión mejor y requieren retirar su dinero de la economía mexicana, tienen que vender sus pesos para comprar dólares, ocasionando que el peso pierda valor, es decir, que tengamos que pagar más pesos por cada dólar. Siendo una muestra del funcionamiento del mercado junto con las leyes de la demanda y de la oferta.
Por ello, cuando la Fed aumentó su tasa de interés el peso empezó a perder terreno, cada vez estamos pagando más pesos por cada dólar, hecho que tendrá otras consecuencias como el aumento en el precio de las importaciones, que generan aumentos en el precio final que pagamos los consumidores, pero también tiene como beneficio que el dinero de las remesas, las cuales han ido a la baja, cuando sea cambiado a pesos serán más pesos.
Podríamos pensar que la solución sería que el Banco de México aumente la tasa de interés en nuestra economía, para que así los inversionistas decidan volver a invertir en nuestra economía y el peso recupere valor ante el dólar.
Pero desafortunadamente no es así de sencillo, incluso podría ser peor, ya que al aumentar la tasa de interés se ocasiona que los créditos de consumo e inversión sean más caros, provocando una reducción en la producción, inversión y empleo, sin olvidar que los precios aumentarían más.
Así funciona el mercado, “el cual puede permanecer irracional más tiempo del que usted pueda permanecer solvente”, como lo dijo lord John Maynard Kaynes.
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