El pasado martes 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer.
Aun y cuando opino que todos los días debían ser de ellas, se instituyó conmemorar este día por varias y muy justificadas razones, más que nada a mi parecer para recordar y homenajear a los movimientos que lucharon para tener los mismos derechos que los hombres, que aunque parezca increíble, y es por supuesto a todas luces totalmente injusto, en pleno siglo XXI esto todavía no se logra plenamente.
El Día Internacional de la Mujer tiene sus raíces en el movimiento obrero de mediados del siglo XIX, en el que la mujer comenzó a alzar cada vez más su voz.
La vida de la mujer en aquel entonces estaba marcada por limitaciones: no tenían derecho a voto, ni a manejar sus propias finanzas, ni educación formal superior, y tenían una esperanza de vida mucho menor que la masculina debida a los partos, la maternidad y a los malos tratos recibidos por los hombres.
En 1848 las estadunidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott congregaron a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres en Estados Unidos, y exigieron igualdad de derechos civiles, sociales, políticos y religiosos para las mujeres.
En 1908 unas 15.000 mujeres se manifestaron en una marcha en Nueva York con las mismas peticiones.
En 1910, en la Conferencia Internacional de la Mujer Trabajadora en Copenhague, Dinamarca, la comunista alemana Clara Zetkin, sugirió la idea de conmemorar un Día de la Mujer a nivel global.
Su propuesta fue escuchada por un centenar de mujeres procedentes de 17 países y aprobada de forma unánime, aunque sin acordar una fecha concreta.
Un año después, se celebró el primer Día Internacional de la Mujer, el 19 de marzo de 1911, reuniendo a más de un millón de personas en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.
En el año de 1975, las Naciones Unidas celebraron por primera vez el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.
Hoy en día la lucha sigue por erradicar la violencia de género y lograr que por fin exista una igualdad entre mujeres y hombres.
Esta introducción me da pie para resaltar la importancia en todos sentidos del evento que se llevará a cabo en la arena de rodeo 8 segundos, en Saltillo, Coahuila, los próximos 5, 6, 7 y 8 de mayo del presente año donde la mujer se empodera exitosamente en el mundo del rodeo.
“La Gran Carrera de la Mujer Vaquera” es el nombre que lleva esta competencia de carrera de barriles, y que este año celebrará la gran final nacional en la capital del estado de Coahuila.
Las carreras de barriles son la representación y participación femenina en el deporte del rodeo.
Aun y cuando a través de la historia han incursionado mujeres muy valientes y audaces en la monta de toros y potros, han sido solo muy valiosas excepciones, que no han llegado a consolidar sus actuaciones como parte de las competencias de los circuitos nacionales.
Exactamente lo contrario sucede en la “Gran Carrera”, en la que aunque no discrimina a los hombres, y permite que estos concursen en el evento, las mujeres siempre han sido las ganadoras de manera avasalladora.
Aparentemente las carreras competitivas de barriles se llevaron a cabo por primera vez en Texas. La Asociación de Rodeo Profesional de Mujeres (WPRA) fue desarrollada en 1948 por un grupo de mujeres de Texas que buscaban crear un lugar para ellas dentro del rodeo.
En las carreras de barriles un caballo y un jinete intentan completar galopando a toda velocidad un patrón de recorrido formado como un triángulo, o una hoja de trébol alrededor de tres barriles colocados en las puntas del patrón en el tiempo más rápido posible.
Los tiempos se miden por un ojo eléctrico, un dispositivo que utiliza un sistema láser para registrar los tiempos.
El temporizador comienza cuando el caballo y el jinete cruzan la línea de inicio, y termina cuando el patrón de barril se ha ejecutado con éxito y el caballo y el jinete cruzan la línea de meta.
El tiempo del jinete depende de varios factores, más comúnmente la condición física y adiestramiento del caballo, las habilidades de monta y manejo del jinete y el tipo de terreno en la arena.
Los caballos de carreras de barril necesitan ser rápidos, fuertes, ágiles e inteligentes.
Se necesita fuerza y agilidad para maniobrar el recorrido en la menor distancia posible.
Un caballo que sea capaz de literalmente “abrazar los barriles”, de forma rápida y precisa será un caballo con tiempos exitosamente bajos.
El jinete puede elegir el barril derecho o izquierdo como su primer barril, pero debe completar el patrón correcto.
Pasar un barril y salir del patrón dará como resultado un puntaje “sin tiempo” y una descalificación.
Si un corredor de barril o su caballo golpea un barril y lo tira, hay una penalización de tiempo de cinco segundos que generalmente resultará en un tiempo demasiado lento para poder ganar.
Hay un límite de sesenta segundos para completar el recorrido una vez que comienza a cronometrarse el tiempo.
Las carreras de barril son una muestra más de la emancipación de la mujer, y debemos apoyar este esfuerzo con ahínco y admiración.
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