En la mitología, encontramos que Higía era la diosa griega de la limpieza y la sanidad, era la hija de Asclepio, el dios de la medicina, y de Epione, diosa de la curación. A Higía se le relacionaba en especial con la prevención de enfermedades.
A lo largo de la historia, encontramos que la higiene ha sufrido importantes cambios. Para los egipcios estaba ligada a la salud, otorgando al cuidado personal y a la belleza un lugar preponderante en su vida diaria. Así encontramos entre ellos el uso de desodorantes, perfumes y el depilado corporal, que no sólo estaba reservado a ciertas clases sociales, era habitual entre niños, hombres y mujeres.
Ante la carencia del jabón, los egipcios utilizaban ceniza y sosa para retirar la suciedad. Las familias con recursos contaban con habitaciones de piedra caliza para “ducharse”, pero las clases populares utilizaban el Nilo o sus canales para su aseo personal, lo que poco a poco, y aunado a otros factores, contaminó el agua que se utilizaba para beber y preparar alimentos.
Los estudios de momificaciones egipcias comprueban la existencia y propagación de diversas enfermedades, entre ellas, las parasitarias, como la esquistosomiasis o bilharziasis, que causaron numerosas muertes en Egipto, por el consumo de agua contaminada.
En la antigua Roma y Grecia, los hábitos de limpieza se socializaron, las termas llegaron a alcanzar una gran fama y popularidad. El rey Agripa construyó por primera vez una colosal casa de baños con la finalidad de conciliar con las masas. Eran espacios para el baño y la conversación, ahí disponían de salas de calor seco, agua fría, piscina al aire libre, palestra (o gimnasio) y en algunos casos hasta biblioteca.
Los romanos con recursos contaban con baños en sus casas, mismos que ubicaban cerca de la cocina para disponer de agua caliente, pero aunque todos los días lavaban las partes del cuerpo que quedaban al descubierto, como brazos y piernas, solamente tomaban un baño completo, cada nueve días.
La mala percepción que tenemos de la higiene en la edad media, más bien obedece a su contacto con otras culturas durante Las Cruzadas, como con los bizantinos o los musulmanes, pues sus hábitos de aseo quedaban por debajo de esas culturas, sin embargo, los europeos medievales tenían hábitos de limpieza tanto como la escasez de agua lo permitía, además de que el agua caliente era de muy alto costo por el combustible que se usaba para calentar el agua. Así, por ejemplo, los monjes sólo tenían permitido bañarse tres veces al año, y los baños en general no eran de cuerpo entero, eran sólo con una jarra de agua.
Por su lado, la peste negra (1347 y 1352), viene a reforzar esa mala imagen del medievo, ya que ahora sabemos que la higiene contribuyó a su propagación, aunque no fue la única causa, el desconocimiento de su origen, la falta de aislamiento y medidas de cuidado, también fueron detonantes en su proliferación.
Por otra parte, el origen del jabón es desconocido, hay leyendas en que se atribuye su descubrimiento a los galos, pero aparece como tal en Europa, de la mano de los árabes hasta el siglo 8. Su producción se empieza a dar en Francia y en Italia, hasta el siglo 9, ya que se les incorporan aceites, flores o perfumes y se le somete a otros procesos.
Los mexicas usaban la hierba del copalxocotl (denominada árbol del jabón por los españoles) y la raíz del xiuhmaolli, las cuales usaban como jabón para bañarse y lavar la ropa (puesto que generaban burbujas). Moctezuma se bañaba dos veces al día, una costumbre que sorprendió mucho a los españoles.
La conmemoración de este día tiene como objetivo concientizar a la población para mantener una buena higiene personal, en el hogar y en los alimentos. Además de lavar las manos con jabón, la OMS recomienda promover cambios de conducta motivados a través de la información y la educación.
Enfermedades como infecciones en las vías respiratorias bajas, como neumonía, sarcoptosis, molestias en la piel y ojos, o afecciones relacionadas con la diarrea y disentería, pueden evitarse a través de prácticas de higiene.
Hoy, –después de una pandemia–, sabemos que la higiene personal es una actividad esencial para prevenir enfermedades y entendemos que es sinónimo de salud, reforcémosla.
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