Coahuila
Hace 1 semana
En el majestuoso edificio del Hotel Coahuila, de las calles Allende, Juárez, Victoria y Morelos (el corazón del Centro Histórico de Saltillo), estuvo ubicado una de las tres primeras radiodifusoras comerciales de Saltillo, allá por la década de los 30 del siglo pasado, la XEOX, “El Eco de Coahuila”, que tuvo además como su primer locutor y pionero en la profesión de comunicador a don Jesús Flores Aguirre, quien era a la vez boletero en la estación local de los Ferrocarriles Nacionales de México.
La estación tenía su antena transmisora en la loma del Ojo de Agua, atrás de la capilla del Santo Cristo, en el propio barrio cuna de la ciudad, con una “enorme potencia”, conocida como “la torre inalámbrica”.
Donde ahora se ubica la escuela primaria Manuel Acuña, ahí se localizaba una pequeña construcción de madera, que resguardaba el equipo transmisor. La torre inalámbrica era visible desde los cuatro puntos cardinales y sobresalía por encima de la cúpula de la iglesia del Ojo de Agua. No hace mucho, todavía estaban visibles las bases de concreto, donde se sustentaban los cables para sujetar a la enorme antena.
Por algún tiempo, y una vez concluida o cerrada la empresa, quedó el modesto edificio, que sirvió de hogar a “Leno” y su familia, un pequeño caprinocultor, quien llevaba las chivas a pastar a Lomas de Lourdes. Por las tardes las reguardaba debajo de la casa de madera, que fue construida en alto y dejaba un buen hueco donde el hato pasaba la noche.
Las siglas de la XEOX ahora su ubican en el estado de Sonora, pero hay otra historia detrás de todo esto. La XEOX fue creada en 1916, en el gobierno del presidente Venustiano Carranza, y a petición del Gobierno norteamericano, fue cancelada apenas iniciadas sus primeras transmisiones, pues los gringos aseguraban que era un instrumento de comunicación de los alemanes, la famosa red de espionaje del Tercer Reich en México, que utilizó principalmente estaciones de radio comerciales y antenas de radiotransmisión clandestinas.
Se remonta a la Primera Guerra Mundial, el escenario. En 1916, el Gobierno de Alemania le regaló al presidente Venustiano Carranza dos estaciones y sus respectivas antenas retransmisoras. Alemania buscaba con este tipo de tecnologías asegurar canales de comunicación directos con el continente americano y debilitar la influencia británica y estadunidense en la región.
La de Saltillo era una de dos antenas que surcaban el espacio. La otra se localizaba en el bosque de Chapultepec de la Ciudad de México.
Pasado un tiempo, las mismas siglas, las mismas instalaciones, pasaron a manos de empresarios saltillenses, que sin ningún problema transmitieron por un buen tiempo. Luego la antena fue desmantelada y cedida a la XEBX de Sabinas, Coahuila.
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