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Coahuila

La historia y la industria discográfica en Saltillo

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 1 año

Abraham Hoch Handall se convirtió en el primer empresario de origen palestino en instalar en Saltillo una tienda de discos y de venta de instrumentos musicales en la era moderna, que comprende los años del 60 al 90 del siglo pasado, aproximadamente.

Hoch Handall, cuyos padres eran nativos de Belén, ciudad sagrada para los católicos, pues ahí nació Jesús, pertenece a la primera generación de descendientes betlemitas en México y vio la luz primera en Concepción del Oro, Zacatecas.

Sus padres se trasladan a Saltillo en busca de mejores oportunidades y de esa estirpe heredada es Abraham, que inicia en el comercio con una zapatería en la esquina de Aldama y Zaragoza. La inquietud por la música lo llevó a poner un pequeño estand con la venta de aquellos discos primarios de acetato en el antiguo restaurant María Isabel, propiedad de don Emilio Mohamar, el padre de los actuales constructores Mohamar, con Víctor a la cabeza.

En determinado momento, observó que la venta de discos crecía; primero utilizó la mitad de la zapatería y luego eliminó este giro para crear la famosa discoteca Casa Hoch, que luego tendría su local por Aldama entre Allende y Zaragoza.

Se convirtió en la tienda número uno en la ciudad y tenía una numerosa clientela amante tanto de la música clásica, como de la música popular.

Era la época del disco de acetato, también conocido como vinilo, material influyente en la historia de la música y la cultura popular, cuya invención data de finales del siglo 19 y cobra su mayor popularidad en la segunda mitad del siglo 20, que marcó la revolución sonora de nuestra juventud y que transformó la manera en que disfrutábamos la música a través del tocadiscos o de las estaciones de radio.

Cuando fui locutor, me tocó manejar el disco de 78 revoluciones por minuto (RPM), fabricado con piedra caliza y goma laca. Y en seguida, el disco de acetato de 33 y 45 RPM, con una mayor capacidad de reproducción y un sonido más claro. La industria discográfica creció enormemente, así como las casas vendedoras de discos.

El señor Hoch, formó parte de un grupo de personas originarias o descendientes venidas de países como Beirut, Líbano, Siria, Belén, Palestina y otros lugares del Medio Oriente que abandonaron sus lugares de origen en busca de mejores oportunidades de vida. Huyeron de una guerra y se encontraron con otra más cruenta que la de su país, la Revolución Mexicana.

En Saltillo, una basta comunidad se apoderó literalmente de la calle de Aldama, la que la gente de entonces denominaba la de “los árabes”, por la gran cantidad de comercios que existían en dicha ruta, entre la Alameda Zaragoza y la calle Galeana, donde prevalecen los apellidos Talamás, Iga, Tafich, Dieck, Dainitín, Manzur, Abdalá, Zablah, Zimerly, Saade, Sabag, Abugarade, Masso, Facuseh, Marcos, Bichara, Chalita, Joch, José, Canavati, Mohamar, Wehbe, y muchos otras más.

 

 

El vendedor de instrumentos musicales

Hoch Handall, hizo amistad con los dueños de la fábrica de instrumentos musicales Veerkamp, quienes le surtieron de estos artefactos y se convierte en el proveedor de los músicos locales y de otras regiones del estado que venían a Saltillo.

Abraham se casa con Guadalupe Iga Ssaca, quienes procrean a Rosalinda, María Leticia, José Javier, Elsa María, María Yaneth, Ana Lucia y María de Lourdes.

 

 

El Compositor

El señor Hoch Handal dejó recuerdos imborrables a través de sus canciones, algunas de las cuales fueron éxito con la Rondalla de Saltillo de la Narro, así como el cantante local Enrique “Pipo” Linares y la Comparsa Internacional de José Luis Iga. Su mayor éxito fue Yo Quisiera, que vendió miles de discos con la Rondalla de la Narro.

 

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