El escenario electoral cada día se palpa más caliente, los partidos y los propios políticos de todos los niveles empiezan a sacar su retahíla de acusaciones y denuncias, con el único fin de ganar ventaja sobre el adversario. Lo anterior, lo han hecho y lo siguen haciendo nuestros políticos, aun sabiendo que la mayoría de las veces el destapar los errores de los contrarios significa reconocer la complicidad por omisión del mismo acusador, ya que a pesar haber tenido conocimiento de las malas conductas del otro, desde el momento en que los cometieron, prefirieron guardar silencio por conveniencia y complacencia.
Para explicar un poco lo anterior, el Presidente hace días emitió la siguiente frase: “Siempre hay acusaciones en tiempo electoral”, lo anterior lo dijo cuando le cuestionaron sobre conductas pasadas de algunos de los posibles candidatos de Morena, a los cuales no dudó en defender de las denuncias que les hacen, como si lo anterior trajera algún consuelo para la población.
Por desgracia, la simple intención de la citada frase no solo nos revela que el mismo Presidente se encargará de desestimar las acusaciones que recaigan sobre sus candidatos, ya que la citada expresión fue utilizada por el mismo con la inequívoca intención de defender al tristemente célebre Félix Salgado, a quien a ultranza intenta candidatear Morena a la gubernatura de Guerrero. Sino que también esa frase nos deja ver que nuestro Presidente es consciente de que se han guardado muchas denuncias contra servidores públicos del pasado, para sacarles provecho en época electoral, aunque lo anterior ponga en riesgo la caducidad de las acciones legales, tal como ha sucedido en Coahuila.
Así pues, y en ese mismo acto, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que los señalamientos contra figuras públicas aumentan en tiempos electorales y dijo que no debe haber linchamientos políticos. “Es como para preguntar: ¿de parte de quién (viene la acusación)? Siempre hay acusaciones, siempre, pero cuando hay temporada electoral se incrementa el número de acusaciones, de descalificaciones y denuncias”, declaró el Mandatario.
Por desgracia con esa réplica producida por López Obrador, se nos da una amplia visión del porqué ahora su Administración a través de la Fiscalía General de la República acusa abiertamente y solicita el desafuero del Gobernador en funciones de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, por los delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal, cometidos desde hace buen tiempo.
De igual forma, nos aclara por qué extrañamente hasta hoy, cerca de la elección, se lograron reunir las pruebas suficientes para acreditar las operaciones con recursos de procedencia ilícita, realizadas por Roberto Sandoval Castañeda, exgobernador de Nayarit, y su hija, Lidy Sandoval López.
Es decir, que lo único que podemos ver con las conductas de nuestros políticos actuales, sea cual sea su filiación partidista, es que la justicia y la erradicación de la corrupción sigue siendo para todos ellos un triste instrumento de manipulación de la población, con la diferencia de que ahora, la anterior practica ha sido reconocida expresamente por el Presidente de nuestra nación.
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