Internacional

Publicado el jueves, 15 de enero del 2026 a las 20:21
Nueva York, EU.– La ciudad de Nueva York enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes. Por cuarto día consecutivo, miles de enfermeras y enfermeros han tomado las calles para exigir un nuevo convenio colectivo, en lo que ya se califica como la huelga más grande en la historia del sector en la metrópoli.
El conflicto, que mantiene a unos 15,000 profesionales fuera de sus puestos de trabajo, ha escalado debido al estancamiento de las negociaciones entre los principales centros médicos y la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA).

Las demandas del personal, compuesto en un 90% por mujeres, se centran en tres pilares: mejoras salariales frente a la inflación, prestaciones sanitarias blindadas y ratios de personal seguras.
“ Necesitamos un entorno laboral que nos cuide y que nos den prestaciones sanitarias”, explicó a EFE Darla Joyner, enfermera del Hospital Mount Sinai.
Según el sindicato, hospitales de renombre como el Mount Sinai y el NewYork–Presbyterian se han negado a renovar el seguro médico de las profesionales bajo el argumento de que esto dispararía los costes operativos de los centros. Para las trabajadoras, esta negativa resulta inaceptable tras años de servicio al límite de sus capacidades.
Pese a las pancartas y consignas que rodean las instalaciones médicas, los hospitales han intentado mantener la operatividad. Para lograrlo, centros como el Mount Sinai han recurrido a la contratación de miles de enfermeras temporales.
Reportes de The New York Times indican que los hospitales han gastado decenas de millones de dólares en estos contratos de contingencia. Pacientes como Jennifer Adams, quien acudió a una revisión neonatal, confirmaron que los servicios funcionan “sin problema”, aunque la tensión es palpable en los accesos.
Tras meses de parálisis, este viernes las partes volverán a sentarse en la mesa de negociación, esta vez con la presencia de un mediador oficial.
El optimismo es moderado entre las manifestantes.
” “La presión está funcionando. Cada día somos más fuertes”, afirmó Joyner.
Sin embargo, advierten que la “marea roja” no retrocederá hasta obtener respuestas concretas sobre la situación del personal y los acuerdos económicos.

La huelga ha trascendido el ámbito sanitario, convirtiéndose en un símbolo de la unidad laboral en la ciudad. Conductores de autobús, bomberos y otros gremios han mostrado su respaldo con aplausos y bocinazos al pasar por las concentraciones.
Incluso figuras políticas han cerrado filas con el gremio. El alcalde Zohran Mamdani se presentó en las protestas para exigir “dignidad y salarios justos” para quienes, recordó, “están presentes en los momentos más difíciles de nuestras vidas”.
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