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La industria automotriz: ¿moneda de cambio?

Por Columnista Invitado

Hace 7 meses

POR: ENRIQUE QUINTANA

 

En mayo de 2025, la industria automotriz mexicana registró una caída del 2% en producción y del 2.8% en exportaciones respecto al mismo mes del año anterior. Se fabricaron 358 mil 209 vehículos y se exportaron 301 mil 112 unidades.

La razón principal detrás de esta desaceleración radica en los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump, enfocados especialmente en el sector automotriz, acero y aluminio.

Aunque las armadoras que cumplen con el contenido regional del T-MEC fueron inicialmente exentadas, las importaciones de vehículos provenientes de México, que no están certificadas, enfrentan gravámenes de 25 por ciento.

Los efectos inmediatos ya son visibles. Los inversionistas reaccionaron negativamente, provocando caídas significativas en las acciones de las armadoras vinculadas a México. Por ejemplo, en el último mes, General Motors tuvo una caída del 3.5%; Ford, del 1.6% y Stellantis sufrió un retroceso del 6.5 por ciento.

Economistas han subrayado que estos aranceles carecen de lógica económica, ya que podrían incrementar hasta 12 mil dólares el precio unitario de ciertos modelos. Este incremento no sólo afectaría al consumidor, sino que también impactaría a las mismas empresas estadunidenses involucradas.

En México, la industria automotriz es clave para la economía nacional: representa aproximadamente el 4% del PIB nacional y el 20.5% del PIB manufacturero, además de emplear directamente a más de un millón de personas. Alrededor del 80% de los autos fabricados en el país se exportan, principalmente hacia Estados Unidos.

La ralentización actual tiene efectos más allá de las armadoras; afecta también a la cadena de valor secundaria como proveedores de piezas, insumos y servicios logísticos.

Empresas como Mazda, Stellantis y Audi experimentaron caídas entre el 20% y el 34% en su producción y exportaciones durante mayo. En contraste, Toyota y Honda, con mayor integración regional, mostraron crecimiento.

La evolución del sector automotriz dependerá principalmente de los siguientes factores:

-Revisión de la política arancelaria estadunidense. Trump ha impuesto aranceles de hasta un 50% sobre acero y aluminio. Aunque inicialmente concedió exenciones temporales a vehículos y autopartes bajo las reglas del T-MEC, la duración y estabilidad de estas exenciones en el mediano plazo son inciertas. La continuidad de estas políticas dependerá en gran medida del progreso que México logre en temas sensibles para Trump, como la migración y el tráfico de drogas, aunque persiste la incertidumbre sobre qué exactamente se considerará un avance significativo.

– Respuesta del Gobierno mexicano. México ha manifestado claramente que, eventualmente, aplicaría medidas de represalia si EU insiste en los aranceles, argumentando que dichas medidas violan el T-MEC. En la próxima revisión del tratado, México buscará compromisos que brinden certidumbre en materia arancelaria, aunque se anticipa que EU también buscará obtener nuevas ventajas.

La tarea inmediata es clara: equilibrar una respuesta política efectiva ante Trump, al tiempo que se implementa una estrategia sólida de relocalización industrial.

Sólo así la industria automotriz mexicana podrá conservar su competitividad y evitar convertirse en moneda de cambio en futuras negociaciones comerciales con Estados Unidos.

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