Por: Carlos Gaytán Dávila
En el primer cuarto del siglo pasado, y todavía por los años 50, escaseaba el empleo en la ciudad. Muchos saltillenses emigraron hacia Estados Unidos, otros a Monclova, donde comenzaba a operar Altos Hornos de México, a la propia capital de la República y los más a Monterrey, cuya pujanza contrastaba con nuestra provinciana capital estatal.
En 1924, la familia Arizpe de la Maza empezó a embotellar en una máquina Dixie C, con una capacidad de 12 botellas por minuto, el refresco llamado “Néctar”, el cual era distribuido localmente en dos guayines de caballos con capacidad para 36 cajas de refrescos cada uno. Luego, el reparto de este refresco lo hacían en una “fortinga” (camionetita marca Ford) que recuerdo penosamente subía la pendiente de la calle Hidalgo para llegar a mi barrio El Ojo de Agua.
En noviembre de 1926, don Emilio Arizpe Santos adquirió la concesión para embotellar Coca-Cola, siendo uno de los tres primeros en la República Mexicana. El crecimiento de las empresas Arizpe requiere de una razón social como grupo, lo cual genera en mayo de 1936 el nombre de Fábricas El Carmen. El 1 de marzo de 1943 se inauguró la nueva planta de Coca-Cola, con una lavadora Miller Hydro y una llenadora CEM 20, con capacidad para 60 botellas por minuto.
En 1958 compró reservas territoriales para la ampliación inaugurada el 16 de julio de 1960 por Emilio Arizpe y sus hijos Emilio, Joaquín, Miguel y José Ignacio Arizpe de la Maza.
Todo había comenzado en el año de 1917, cuando el señor Arizpe Santos compró 10 mil metros cuadrados de terreno en la calle Ferrocarril 25, ahora Emilio Carranza 234. Su aventura empresarial la inició en 1920 cuando fundó la fábrica de hielo de Saltillo.
Y la industrialización continúa y mejoran los salarios…
En 1945 se inició la construcción de la empresa International Harvester y al año siguiente arrancó labores; 18 años más tarde, al norponiente de Saltillo, comienza la construcción del edificio que albergaría a la compañía Zincamex. La década de los 70 fue determinante para iniciar la transformación de la capital del estado en una región manufacturera, en donde uno de los tres grandes de la industria automotriz universal, General Motors, determinó instalarse en Ramos Arizpe, Coahuila, que ha sido el parteaguas de la actual industrialización de la Región Sureste del estado.
Más sobre esta sección Más en Coahuila