Consternación e indignación nacional e internacional, causó el asesinato de dos sacerdotes jesuitas y un guía turístico la noche del lunes pasado en una iglesia de la comunidad de Cerocahui, en el estado mexicano de Chihuahua. Estos dos misioneros tenían años trabajando en la sierra Tarahumara y dedicaron sus vidas en favor de los más pobres. El repudio nacional vino dada la evidencia de que cada día más la violencia en México se desborda y no respeta a inocentes, como el caso de los sacerdotes y el guía.
Ese mismo lunes, durante la mañanera, se dio a conocer que mayo fue el mes más violento del año con 2 mil 910 víctimas de homicidios. Con esa cifra, en el sexenio de AMLO se ha llegado a 121 mil 642 homicidios dolosos, superando en tan solo tres años y medio de Gobierno, los 120 mil 463 homicidios ocurridos durante el sexenio de Felipe Calderón.
La anterior información hace evidente que la estrategia de seguridad del Presidente no está resultando, y nos remite al recuerdo de cómo empezó el actual periodo de transición de Gobierno federal, en el cual, desde antes de tomar AMLO la Presidencia de México, los de su equipo hicieron distintos foros en todo el país, en los cuales, según dijeron, buscarían crear un gran diagnóstico sobre lo que sucedía en esos momentos en materia de inseguridad.
Estos Foros Escucha, en los que el equipo del Presidente convocó a las víctimas de violencia, de inmediato fueron suspendidos, ya que decían que los familiares se quejaban demasiado y que al final ya tenían la información suficiente para crear una eficaz estrategia de seguridad. En ese tiempo, Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, aseguró que este Gobierno reduciría entre 30 y 50% los homicidios dolosos durante sus primeros tres años de Administración, lo que jamás sucedió.
Así pues y una vez tomada la Presidencia de la República, llegó el discurso de abrazos no balazos; y el de becario sí, sicario no, los cuales no han podido dar un buen resultado, y por el contrario, a la fecha cada vez hay más comunidades, pueblos y municipios que son gobernados auténticamente por el narco; cada vez hay más historias de familias que salen huyendo y que entregan sus propiedades para proteger la vida de sus hijos y sus hijas, y terminan estos lugares controlados por el narcotráfico.
Así pues, y bajo estas circunstancias, sin duda alguna la coalición que llevó a Andrés Manuel López Obrador a ganar la Presidencia de México aquel primero de julio de 2018 junto con él, está haciendo historia, y es que de seguir esta tendencia de inseguridad, seguramente el sexenio de López Obrador será el más violento y sangriento de toda la historia y sin excusa.
Y digo que no hay excusa, dado que el Gobierno federal lo tiene todo para emprender una verdadera estrategia de seguridad sin escatimes. Para quien dude de lo anterior, le recuerdo que AMLO pidió una reforma constitucional para crear la Guardia Nacional y se le concedió. Así igual, el Gobierno federal tiene la mayoría de los votos para asignar el presupuesto que quiera a la Secretaría de Seguridad Pública y no le ha dado resultado; de igual forma, este Gobierno de la República tiene también la mayoría de los gobiernos estatales acordes a su ideología, lo que en nada ha servido.
El subsecretario de Seguridad de AMLO, Ricardo Mejía Berdeja… continuará.
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