Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|Monterrey|Ciudad De MéxicoEdición Impresa
Investigadores de UAdeC, entre los mejores del mundo; Coahuilenses expertos en biotecnología Vienen megapuentes escolares; En noviembre, solo 17 días de clases ‘Reconecta’ La Josa con saltillenses; enciende el ánimo a 2 mil personas Fomenta DIF Coahuila nutrición saludable en el ámbito laboral: Marcela Gorgón Empistolados irrumpen y saquean caja de ahorro; someten a tres mujeres

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

La marcha de los 15 mil

Por Aracely Rodríguez Guardiola

Hace 1 mes

Haití, país que comparte junto a República Dominicana el territorio de la isla La Española en el Caribe, con poco más de 11 millones de habitantes, es el país más pobre de América Latina desde hace varias décadas. Sin embargo, del 2010 a la fecha ha sufrido una serie de acontecimientos que ha logrado acrecentar esa condición aún más. Hoy en día, vivir en Haití, es casi garantía de vivir en condiciones de extrema pobreza, inseguridad, hambre, enfermedad, desempleo y muy bajos niveles de educación.

Hace justo 11 años una epidemia de cólera, que de acuerdo a cifras oficiales afectó a más de medio millón de personas, causó la muerte de al menos 7 mil residentes. Esta población, vulnerable en todos los sentidos, resintió fuertemente la actual pandemia del coronavirus, mermando la salud de miles de haitianos más y causando la muerte de cientos de ellos. Los expertos señalan que las cifras reales son aún más altas que las oficiales y la poca capacidad de controlar y medir este tipo de siniestros hace muy difícil predecir las consecuencias a corto y largo plazo.

Ese mismo año, 2010, un sismo de magnitud 7, el más grave registrado en más de un siglo, afectó al menos a dos de cada 10 hogares, dejando 316 mil muertos y más de 350 mil heridos, 1.5 millones de personas sin hogar y daños económicos incalculables, pero muy superiores al PIB del Estado.

En 2016, el huracán Matthew dejó cerca de dos millones de damnificados y cientos de muertos, mientras que Laura, huracán que azotó al país hace apenas un año, vino a rematar con otros cientos de afectados más.

El pasado 14 de agosto un terremoto de magnitud 7.2 azotó Haití nuevamente; más de 2 mil personas perdieron la vida y 650 mil quedaron en necesidad urgente de asistencia humanitaria.

Las fuerzas de seguridad en Haití son prácticamente inexistentes, el ejercito ha desaparecido y vuelto a aparecer por el miedo a los golpes de Estado, la policía cuenta con solamente 15 mil elementos; poco preparados, mal pagados y sin el equipo adecuado para hacer su trabajo. Esto hace que el territorio sea un campo fértil para cientos de bandas delictivas que actúan prácticamente a placer en todo el país. Los asesinatos, robos y secuestros son pan de cada día, las violaciones de todo tipo se vuelven rutinarias en la vida diaria de la población de la isla.

A esto le debemos sumar la inestabilidad política, la corrupción, la falta de una democracia sólida y el malestar social que generó que el pasado 7 de julio, el presidente Jovenel Moïse, quien se había sostenido en el poder pese al descontento social, fuera asesinado en su propio domicilio por un comando armado.

Todo esto hace de Haití uno de los peores lugares para vivir en el mundo. El 60% de su población sobrevive con menos de dos dólares al día, 4 millones de haitianos, cerca del 40% de su población; viven inseguridad alimentaria, es decir, no tienen ni para comer, las condiciones climatológicas y los desastres naturales hacen prácticamente imposible producir alimentos en su territorio.

Con esto como antecedente, no debe parecer extraño que cerca de dos millones de haitianos hayan decidido emigrar en los últimos años. Cualquier condición de vida en prácticamente cualquier parte del mundo, será mejor que las condiciones que viven actualmente en su país.

Esto nos lleva a tratar de entender lo que hoy se vive en los municipios de Acuña, en Coahuila y en Del Río Texas; ciudades fronterizas que se encuentran divididas por el Río Bravo.

Al día de ayer, cerca de 15 mil migrantes, prácticamente todos procedentes de Haití, acampaban bajo el puente que cruza el río para conectar estas dos ciudades, todos ellos en espera de ser aceptados como refugiados por las autoridades de los Estados Unidos.

Este es un fenómeno que no tiene antecedentes para estas ciudades y la magnitud es impactante. Para darnos una idea, la ciudad de Del Río, en Texas, tiene aproximadamente 35 mil habitantes, en poco menos de una semana pretenden sumarse 15 mil más. No existen las condiciones para poder hacerlo de manera digna, ni humana, ni sanitaria, ni de ninguna clase.

Pero, ¿por qué Acuña?, la razón es de lo más simple y además fortuita posible. Resulta que cerca del cruce entre estas dos ciudades fronterizas existe un paso creado, una especie de represa que permite caminar a través del río de manera sencilla y segura. Muy seguramente la voz se corrió y en cuestión de días tenemos esto que hoy, es ya una crisis humanitaria de dimensiones incalculables.

Autoridades de ambos países se han reunido para establecer propuestas a mediano y largo plazo para prevenir este tipo de crisis. El puerto fronterizo del Río-Acuña se encuentra cerrado totalmente desde hace dos días. El gobierno de Estados Unidos anunció el envío de 400 agentes al área y el inicio de la deportación acelerada hoy domingo en un esfuerzo por controlar la crisis migratoria. En Coahuila se instalaron filtros sanitarios y de seguridad; hasta esta mañana han sido regresados 33 camiones con un total de 491 personas que no han podido demostrar su estancia legal en el país.

“No dejar a nadie atrás” es el compromiso de la ONU en su Agenda 2030, llegar a los más pobres de los pobres, combatir la discriminación y las crecientes desigualdades en los países. Ese compromiso se centra hoy en día en Haití. Se ve difícil poder encontrar una salida que sea favorable en esta crisis migratoria para todas las partes, solo nos queda esperar que nuestros hermanos y hermanas caribeños, que por años han sufrido tanto, encuentren un mejor lugar para poder buscar mejores condiciones de vida para ellos y sus familias.

 

Notas Relacionadas

Crece la presencia del softbol en Saltillo; Softbol para una mente sana

Hace 1 hora

Zona militar, resultado del trabajo

Hace 1 hora

Heredan pasión por los motores; Plymouth de Torreón hace honor a don Félix

Hace 1 hora

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 1 hora

Zona militar, resultado del trabajo

Hace 1 hora

El colmo de un pianista, que su mujer se llame ‘Tecla’ y la toque otro

Hace 1 hora

Sexta Zona Militar