Siempre escuchamos todos, que la mejor educación que se imparte, es la que recibimos en nuestro hogar.
Los hábitos de estudio, la honestidad, el respeto a los demás, el tener palabra ….
Por eso, al patético gobierno actual, nunca le ha interesado la educación; un presidente cuyo padre no lo castigó ejemplarmente cuando mató a su hermano ni a su amigo, y que se valió de la violencia e inmoralidad para sobrevivir y nunca ha tenido palabra, ni le estableció hábitos de estudio, por eso, no tiene ni ha tenido palabra de honor.
Bartlett y Layda Sansores, algo igual y, profesionalmente, nunca sirvieron ni de adorno.
En los países avanzados, es mínimo el porcentaje de ciudadanos que no temen a la ley, por eso, los funcionarios raramente roban y por eso, las instituciones funcionan.
El producto terminado de un proceso educativo, es gente capaz, responsable y competitiva, sin límites mayores a sus aspiraciones.
El creer que el paraíso es que mis hijos arriesguen su vida para llegar a la unión americana, donde vivirán escondidos, siendo siempre ciudadanos de segunda clase, y viviendo en un clima indigno, y que el único aplauso que reciban, es por enviar lo que pueden de su salario a su familia en casa, es un engaño y una injusticia.
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