El próximo mes (marzo) estaremos conmemorando el Día Internacional de la Mujer y es un momento clave para reflexionar sobre el papel que ha tenido en ámbitos importantes para su desarrollo integral, entre ellos el laboral, educativo y político, entre otros.
Laboralmente, la mujer enfrentó diversas dificultades durante la pandemia provocada por el virus del Covid-19, entre ellas:
Posibilidad de la pérdida del empleo en 50% de las mujeres, por lo cual se previó por la Organización Internacional del Trabajo, se extendería la brecha de género en el mercado laboral mexicano.
La mayor parte del trabajo no remunerado fue realizado por las mujeres, entendido como tareas domésticas, de crianza y educación. Incluso, 61% de las mujeres utilizó más tiempo para estas actividades en comparación con 51% de sus compañeros varones.
Las trabajadoras independientes participaron mayoritariamente en el sector terciario (81.2%) en actividades de comercio, restaurantes y servicios diversos. Una de cada 10 trabajadoras independientes fue empleadora, según el Inegi.
Luego, educativamente los datos del Instituto Nacional de las Mujeres, de 2020, muestran que el porcentaje de 15 años y más sin instrucción era de 5.5%, en tanto que 8.3% no terminó la primaria, y 13.4% logró concluirla.
Por lo que respecta a la educación secundaria, 2.6% manifestó que no la concluyó y 24.3% sí lo hizo. Además, 23.5% aprobó al menos un grado de media superior y 10.4% tiene al menos un grado aprobado en educación superior.
En contraste, para el mismo periodo (2020) 2.6 millones de mujeres mayores de 15 años no saben leer ni escribir.
Asimismo, es principalmente la madre de los estudiantes (las mujeres) quien apoya a los mismos en los niveles educativos más bajos, siendo el caso más alto para los estudiantes de preescolar con 84.4%, seguido del nivel primaria con 77% y finalmente secundaria con 60.2 por ciento.
Mientras que, el padre de los estudiantes, apoyó más en el nivel secundaria con 10.2% seguido del nivel primaria con 7.9% y con 5.9% para el nivel preescolar; según el Inegi.
Finalmente, en la vida política se observa que hay mayor participación de las mujeres en la administración pública federal (de acuerdo con el Inegi) no obstante, el Instituto Mexicano para la Competitividad muestra que hay una disparidad entre mujeres y hombres, en este sector, lo cual pudiera replicarse o endurecerse a nivel local de las entidades federativas.
Por ejemplo, la presencia de las mujeres en las secretarías (federales) y el nivel de ingresos disminuye conforme se sube de puesto, además de la existencia de una brecha salarial de 26% entre mujeres y hombres, a pesar de los tabuladores de sueldos y del mayor de nivel de escolaridad en las servidoras públicas.
Todo lo anterior, merece una profunda reflexión y, sobre todo, acciones afirmativas que garanticen el desarrollo de la mujer en todos sus ámbitos. Por ello, este próximo 8 de marzo, las mujeres ejecutivas de finanzas y las profesionistas en general, tenemos que alzar nuestra voz para cambiar este escenario.
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