En la marco de los informes de resultados de los alcaldes en Coahuila, me propuse reflexionar un poco con base a sus resultados y acerca de qué tanto habían logrado avanzar en el desarrollo de sus municipios.
Es decir, en temas torales y complicados como el agua, el desarrollo urbano, la movilidad y la seguridad, así como las dificultades a las que se enfrentan la mayoría, porque no todo depende de su Gobierno en sí, si no también de las herencias que cargan de otras administraciones y de algunos factores extrínsecos.
No trato de justificar ni ajusticiar a nadie en lo particular, si no que haré algunos apuntes, de los temas más importantes para los ciudadanos y lo que considero pueden ser las soluciones para cada rubro.
Agua. Primero, hay que entender que la disponibilidad del agua potable se encuentra interrelacionada a tres elementos: el crecimiento poblacional, las demandas de la industria y la sobre explotación de los mantos acuíferos, a su vez otros elementos abonan a la disponibilidad o escasez del vital líquido, como la eficiencia de los organismos operadores y las fugas internas que, generan una pérdida del 30% del vital líquido que circula por las tuberías, es por ello que se requiere un programa anual de mantenimiento muy puntual a la batería de pozos de agua potable y a la infraestructura hidráulica que abastece a toda la ciudad.
Desarrollo Urbano y Medio Ambiente. A pesar de que contamos con ordenamientos territoriales y urbanos estatales y municipales, estos se quedan cortos y el problema es que, en la práctica, la corrupción campea a sus anchas y la mancha urbana crece en desorden de acuerdo con intereses de muchos desarrolladores (como ocurre en Torreón).
Urge que se implemente un solo plan rector estatal de crecimiento urbano, controlado por una sola entidad que acumule, compile e integre en un gran atlas la información estatal y municipal, esto ayudaría a que el día de mañana una persona pueda consultar en tiempo real, si determinado predio, en cualquier parte del estado, es viable para construir, y si no está vedado por situaciones como riesgos habitacionales o ambientales o por el simple hecho de ser una reserva natural.
Movilidad. Si bien Coahuila tiene una Ley de Transporte y Movilidad Sustentable, que establece las bases y las reglas para la movilidad, lo cierto es que gran parte de esta recae en los municipios; hablamos de calles, avenidas, bulevares, y en general infraestructura que es más de competencia municipal que estatal.
Muchos municipios no cuentan con un Reglamento de Movilidad Sustentable. La experiencia internacional dice que no se logra la movilidad creando más puentes o más pasos a desnivel; sino fomentando el uso de transportes alternos como la bicicleta o la motocicleta, para lo cual debe adecuarse la infraestructura, establecer horarios, rutas de tránsito para la carga pesada, adecuar las reglas de tránsito, promover la educación vial desde la niñez, entre otros aspectos.
A su vez el transporte público debe contar con unidades en perfecto estado mecánico y con una planeación de rutas e itinerarios que permita al usuario comodidad, traslados seguros y la eficiencia en su transportación diaria.
Seguridad pública. La seguridad ha pasado por varios experimentos, desde militarizar a sus directivos, pasando por esquemas de estrictos controles de confianza que, se decía, en su momento, sería la panacea para acabar con los malos policías y sanear las corporaciones.
Hoy sabemos que no es así, no sirvieron para tal fin, y su única utilidad es de tipo laboral. Los cuerpos de policía, en especial la de tipo preventivo y los cuerpos especiales, tanto estatales como municipales, operan bajo un sistema de poca transparencia.
Nadie, ningún ciudadano, ni diputados, ni regidores, pueden acceder a los expedientes de los agentes, a sus procesos disciplinarios y menos a las investigaciones internas que les hacen los contralores, con el pretexto de cuidar sus identidades se ha levantado en torno a las corporaciones un muro infranqueable de opacidad y de impunidad.
Esto permite que exista abuso de autoridad de los malos agentes, y deseo aclarar que existen muchos agentes, hombres y mujeres que son honorables, eficientes y entregan su vida al servicio de la comunidad.
Necesitamos ciudadanizar las corporaciones policiacas, vía comités o consejos ciudadanos apartidistas, honorables y con conocimientos en la materia, que supervisen la admisión, evaluación y disciplina de los agentes, que puedan supervisar operativos policiales, con acceso pleno a las denuncias en su contra.
El gran reto es lograr que la población vea en los elementos de seguridad un aliado y no los vea con temor y desconfianza.
Nadie dijo que gobernar un municipio es fácil, la administración pública municipal es la mas cercana al ciudadano, en ella recae la responsabilidad de solucionar los problemas de la vida diaria de un municipio.
En la Administración municipal, la ineficiencia se nota y se denuncia y la eficacia no es tan aplaudida.
Soy un ferviente creyente de la municipalidad, de que los países se construyen de abajo hacia arriba y es ahí, en las alcaldías, con el trabajo de proximidad, garantizando una vida plena con servicios de calidad, con policía que no hostigue, con funcionarios transparentes y dedicados, con políticas publicas que fomenten el desarrollo integral, como se puede construir una vida mas plena para todos.
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