Jirafales de Saltillo para el mundo
Esta puede ser la otra historia no contada en sus libros o anécdotas por el profesor Jirafales, uno de los personajes de la famosa serie del Chavo del Ocho o de Chespirito, o del productor y actor Roberto Gómez Bolaños.
El suceso de vida del saltillense Rubén Aguirre Fuentes, es tan intensa que necesariamente se requiere de un libro, documento que el propio actor produjo con sus memorias.
He aquí algunos datos que tal vez usted desconozca de la actividad profesional de ese personaje. Quienes somos de su generación lo recordamos inicialmente como reportero de la radiodifusora saltillense XESJ, quien recorría la ciudad en una motocicleta Islo, de las que fabricaban los muchachos hijos de don Isidro López Zertuche, primer magnate industrial de la era moderna de nuestra región.
A Jirafales o al “Chorizo”, como le decíamos aquí, le sobresalían sus largas piernas del artefacto en mención. Fue pionero de los noticieros de la SJ, cuando cada locutor era lector a la vez de los informativos que se transmitían cada media hora por la famosa emisora. Fuimos sus compañeros en esas lides Humberto López Torres y un servidor.
Aguirre Fuentes siempre se destacó por ser un inquieto y dinámico locutor que no se conformaba con decir la hora y la temperatura, o el título de la canción, sino que innovaba en busca de entretener al radioescucha, así que entrevistaba pasajeros en la ya desaparecida terminal de los Autobuses Anáhuac, en la esquina de Lerdo de Tejada. Él, con el enorme micrófono en mano, y yo cargando la grabadora portátil de carrete, una especie de maleta de regulares proporciones y muy pesada.
Solía ir con capote en mano para torear vaquillas en el rastro municipal de Saltillo o algunos becerros en la plaza Armillita en corridas para aficionados, como el que les gustaba la fiesta brava. Tocaba la guitarra bien y cantaba igual. Nos pasábamos algunas tardes en un altillo de una habitación donde se hospeda por la calle de Xicoténcatl para interpretar canciones de moda.
Descansaba los miércoles en la XESJ de Saltillo, pero era una especie de obligación ir a grabar comerciales a la hermana mayor, la radiodifusora XEFB de Monterrey, donde dada su calidad de voz y su gran dicción, (hablar correctamente) fue retransferido a la emisora en mención. Así logra un puesto importante en la incipiente televisión regiomontana como productor, cronista taurino, locutor y actor de los canales 3, 10, y 6 de la televisión regia, al lado de actores como el Panzón Panseco y Tony Carvajal, de quienes aprende arte dramático y comicidad.
Su historia posterior es ampliamente conocida. En la Ciudad de México produce programas infantiles y transmite desde España la alternativa de Manolo Martínez.
En 1970 ingresa al cuadro de actores de Roberto Gómez Bolaños para caracterizar al Profesor Jirafales y otros personajes de las series cómicas del Chavo del Ocho, Chespirito, el Chapulín Colorado, entre otras que le dieron fama y fortuna.
Con su circo Jirafales, trasciende las fronteras y es aplaudido en América Latina, Estados Unidos y Europa.
Como actor participó en películas al lado del actor, charro y cantante Antonio Aguilar y en la secuencia de las películas que produjo Roberto Gómez Bolaños.
Ante la disolución del grupo de actores del Chavo del Ocho, Rubén Aguirre Fuentes forma su propia compañía para “recorrer la legua”, como suele decirse entre actores (transitar distancias, visitar ciudades o países).
La anécdota
Había en la ciudad de Saltillo un personaje que no era demente, era diferente de nombre María, dueña de una historia real que superaría a cualquier telenovela o “churro” (baja de calidad, chafa y sin sentido).
Fue abusada por el patrón, de lo cual trajo al mundo a una niña que le fue despojada y ella lanzada a la calle donde seguramente enloqueció, pues deambulaba por la ciudad sin sentido, pasando el tiempo María se reencontró con su hija ella, ya siendo una estudiante de la Normal del estado, sin que ambas se conocieran, pero como suele decirse, la sangre llama.
María llegaba cada tarde o mañana a la XESJ de Allende y Lerdo y el licenciado Jorge Ruiz Schubert, el gerente, le ofrecía una tacita de café, a lo que María solía decir, con cierta vergüenza “¡Ay licenciado!, ¿no será mucha molestia?”. ¿Qué le recuerda esa frase?: ¿“El romance” de la mamá de Quico, doña Florinda y el Profesor Jirafales?
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