Ver “moros con tranchete” significa que alguien ve o presiente peligro donde no lo hay. Una persona con esta paranoia, siempre tiene la sospecha de que lo están espiando o que hay un “compló” o conspiración en su contra. Así pues. Cuando se comprueba lo contrario, se concluye con un: “No hay moros en la costa”.
Para quien piensa que en el párrafo anterior utilicé la palabra “compló“, con el fin de relacionar la paranoia con el principal promotor de esta palabra en México, debo mencionarle que efectivamente esa era en parte mi intención, aunque a decir verdad, la palabra compló no está mal empleada, ya que la Real Academia Española (RAE) en su diccionario, ha aprobado su utilización para tal circunstancia.
Además, y en honor a la verdad, para los mexicanos es difícil hablar de complot o compló, sin que nos venga a la mente la imagen del actual Presidente de México, y no solo por el hecho de que hiciera de esta palabra su principal herramienta para contrarrestar cualquier crítica en su contra, sino que por desgracia, aun después de 16 años desde que la puso de moda, nuestro principal Mandatario sigue pensando que todos los días, todos los que conformamos esta sociedad, tratamos de infiltrarnos en su vida y su Gobierno, para causarle algún daño.
Es fácil recordar cómo una mañana, el Presidente sin motivo alguno refirió así las manifestaciones feministas: “Yo empecé a sentir algo extraño cuando empezaron manifestaciones y medios de comunicación alentando el movimiento feminista, me llamó mucho la atención. Pero, eso es lo que quieren, señalarnos como autoritarios y no somos iguales. Están buscando por todos los medios que caigamos en una provocación, no tienen siquiera porqué encapucharse, porque no somos represores, somos humanistas”. Como es de verse, para el Presidente, en este y en todos los movimientos sociales hay infiltrados en su contra, aunque jamás lo haya demostrado.
En esta misma narrativa, el día de ayer, López Obrador sin decir agua va, igual que siempre, exhibió una lista de personas que, a su juicio, intentarán ser candidatos opositores en los próximos comicios presidenciales del 2024, por lo que sin duda, desde ahora representan para él nuevos peligros contra los cuales también deberá luchar. Esta lista fue hecha por él y sus colaboradores, según dijo, y fue conformada con nombres de políticos a los cuales se les ha descubierto manifestando de algún modo su intención de participar en dicha elección, o bien porque han sido “destapados” por otras personas, señalando que entre los aspirantes hay gobernadores, legisladores, exfuncionarios del Gobierno federal, periodistas y hasta autoridades electorales. Todo esto en una evidente crisis de preocupación, monomanía o paranoia.
Ante tales declaraciones, de manera inmediata muchos de los enlistados manifestaron su sorpresa, asegurando que esa idea ni siquiera la tenían contemplada, entre ellos el Gobernador de nuestro estado, Miguel Ángel Riquelme Solís, quien no dudó en asegurar que dicha mención no era más que otra ocurrencia del Presidente.
Con tales evidencias, no cabe duda de que el Presidente nunca dejará de pelear con fantasmas, y que sigue rodeado de colaboradores que día a día lo conducen más a la alucinación política dado que no distinguen crítica de golpismo, y lo peor, que por su paranoia, no se han percatado de que en realidad para el 2024, ni moros en la costa hay.
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