Los mexicanos estamos verdaderamente cerca del día en que por lo menos, podamos participar en un ejercicio democrático de revocación de mandato, y digo por lo menos, dado que es evidente que este podrá ser solamente un simulacro de lo que algún día verdaderamente sea el instrumento por el cual los ciudadanos puedan interrumpir un periodo gubernamental y despedir a cualquier funcionario público o al mismo Presidente por considerarlo ineficaz o nocivo para nuestro país.
Como hemos visto en todos los medios de comunicación, la revocación de mandato es un instrumento nuevo que debiera servir para que los ciudadanos puedan solicitar que se haga una votación extraordinaria y lograr con esta revocarle el mandato a cualquier Presidente, esto es, cuando el mismo haya cumplido por lo menos tres años en el cargo conferido.
Ahora bien, debemos aceptar que aunque es evidente que este próximo 10 de abril, lo que realmente haremos será alimentar el ego de nuestro Mandatario, al hacerlo pasar a la historia como el primer Presidente que supuestamente se sometió a una consulta de este tipo, aunque en la realidad sepamos que quienes juntaron las firmas para llevar a cabo la votación fueron personas movidas por el mismo Presidente que piensan que este ejercicio debe llamarse “ratificación de mandato” y que se hace como un verdadero capricho ya que para continuar en el cargo es necesario hacer absolutamente nada, también cierto es que este ejercicio es una verdadera novedad democrática.
Además, debemos aceptar que este próximo ejercicio podemos aprovecharlo y sacar de esa experiencia un aprendizaje para poder promoverlo correctamente en lo futuro, aunque ahora sí de una manera más eficaz y democrática.
Es decir, que a pesar de lo anterior, debemos reconocer que en esta ocasión, contraria a las anteriores, esta consulta ahora sí la organiza el INE, por lo que su resultado es verdaderamente acatable, esto es, que si la mayoría de las personas que participen dicen “no queremos que el Presidente continúe” y siempre y cuando salga a votar al menos 40% de la lista nominal, el Presidente realmente tendrá que irse, lo que de entrada parece difícil, más no imposible.
Es decir, que antes de decidir salir o no a votar en esta consulta tomemos en cuenta que ahora sí nuestros votos cuentan, por lo que si estamos o no de acuerdo con el actuar del Presidente lo mejor será ir y decírselo a través del voto, ya que el abstenerse en ninguna situación debe ser una alternativa, y que por el contrario la abstención de los ciudadanos generalmente termina conviniendo a nuestros políticos, y aunque no lo creamos, en esta ocasión nuestra falta de voto pudiera ser realmente fatal.
Y es que, debemos ser conscientes de que si no ocurrimos a votar el 10 de abril nuestro Presidente lo aprovechará para arremeter contra el INE, ya que saldrá a decir que la gente no participó porque el INE no hizo la promoción suficiente, dándole con esto la excusa ideal para terminar de aniquilarlo, lo que sin duda causará un verdadero daño a nuestro país y a nuestra democracia.
O lo que es lo mismo: Salgamos a votar, no vaya a ser que lo que debiera ser un gran acto de democracia termine convirtiéndose en el arma idónea para la exterminación de la misma.
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