Coahuila
Hace 1 año
Olga Castro Estrada, miembro de una gran familia ampliamente reconocida en la entidad y en el país por sus aportaciones no sólo pictóricas, sino científicas.
Olga Castro Estrada vivirá por siempre en el recuerdo de los saltillenses y de los coahuilenses, por su obra casi perfecta, de rostros de seres de nuestro tiempo y nuestra vida contemporánea que lucen en galerías públicas y privadas.
Siendo una jovencita y empleada de la Comisión Federal de Electricidad, ganó un concurso de pintura, que le valió que la empresa paraestatal la becara para ampliar y apoyar sus conocimientos en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, abrevando la cátedra y las técnicas de los más prestigiados maestros de la pictórica mexicana.
Una vez de regresó a Saltillo, Olga Castro Estrada continúa su preparación con la maestra Piedad Valerio y se especializa en el retrato para ser una de las artistas más productivas en la materia.
Merced a su calidad, varios gobiernos estatales e instituciones públicas y privadas solicitaron sus servicios y sus trabajos están ahí, en galerías públicas y reservadas para siempre, pues su firma se plasma en cada uno de los retratos o dibujos de los gobernadores que tuvo Coahuila, hasta el año de 1990.
Óscar Flores Tapia instituyó el Salón de los Gobernadores donde aparecen los mandatarios desde la época revolucionaria hasta la fecha ya citada, donde Olga dejó su arte y sensibilidad para la posteridad.
A nivel nacional, hizo retratos de los presidentes del PRI nacional, así como la galería de directores de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, igualmente, la de los presidentes municipales de Saltillo.
Plasmó un retrato excelente de don Miguel Ramos Arizpe, que se localiza en las oficinas del Congreso del Estado.
El 17 de julio de 1990, en un desgraciado accidente, muere la pintora saltillense Olga Castro Estrada, miembro de una gran familia ampliamente reconocida en la entidad y en el país por sus aportaciones no sólo pictóricas, sino científicas.
Ella era hermana de, entre otros, Rubén Castro Estrada, maestro universitario y funcionario federal en el ramo de agricultura y ganadería.
Y tía del científico saltillense Mario Castro Gil, autor de una variedad de maíz, que sirve como excelente alimentación a muchos pueblos del mundo, el insigne “Pancho Villa”, mejor conocido como el maíz enano, una mazorca pequeña de excelente reproducción y rendimiento.
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