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¿La policía que merecemos?

Por Juan Latapí

Hace 4 años

La noche del domingo pasado un policía de tránsito en completo estado de ebriedad, y a exceso de velocidad, se pasó un alto y en su Camaro arrolló un puesto de hot dogs en el que perdió la vida una joven enfermera y otras dos personas quedaron heridas. Por si fuera poco el presunto asesino huyó del lugar de los hechos valiéndole la desgracia que había ocasionado.

A las pocas horas del accidente, el causante fue aprehendido pero en menos de 48 horas fue puesto en libertad argumentando haber recibido el perdón de los padres de la víctima para supuestamente reparar el daño mediante una cantidad de dinero, mientras que a las otras dos víctimas las ha ignorado. Al dejar en libertad al susodicho las autoridades penales esgrimieron el argumento que dicho acuerdo era conforme a la Ley. Sí, legal pero totalmente injusto.

Es por hechos como este que la imagen que tenemos de la policía es pésimo y por ello ocupan el primer lugar en la escala de desprestigio, seguida por los legisladores y los partidos políticos.

Es tal desconfianza en las policías que ante una situación de emergencia o peligro dudamos en acudir ante la autoridad y cuando somos víctimas de algún delito es muy raro que nos atrevamos a presentar la denuncia correspondiente, donde sabemos de antemano que perderemos tiempo, nos pedirán apoyo para la gasolina y si de chiripa llegan a atrapar al delincuente en pocas horas saldrá libre para volver a delinquir. Y por supuesto que mucho menos acudiríamos a denunciar algún abuso policiaco, es como pretender denunciar a los vampiros ante Drácula en su propio castillo.

La falta de confianza y credibilidad han llegado a tal extremo que sabemos que tiene más probabilidades de prosperar una denuncia subida al Facebook que si la presentamos ante la autoridad “competente”. Cuando la policía comete alguna fechoría le tienen más miedo a un quemón en el feis que a la Justicia.

La prepotencia y la falta de educación son el común denominador de las corporaciones policiacas y peor aún en las estatales. Llama poderosamente la atención que los integrantes de las Fuerzas Armadas, a pesar de su origen humilde y rural, son mucho más educados, atentos y serviciales, por ello ocupan el primer lugar en las encuestas de confianza en las instituciones.

Si el primer lugar en el desprestigio que ocupa la policía se debe en gran medida a los bajos salarios y pesadas condiciones laborales, cabe cuestionarse por qué entonces los legisladores, que ocupan el segundo lugar en desprestigio, tienen altos salarios, prestaciones y condiciones laborales sumamente privilegiadas.

Las condiciones laborales de la policías suelen ser adversas y por ello difícilmente se puede contar con el personal profesional que se requiere y la mala paga los hace fácilmente sobornables. Bajo esas circunstancias lo más atractivo de pertenecer a una corporación es una opción para delinquir impunemente bajo el amparo de una placa.

La deficiencia y los vicios de la policía obedecen a la falta de interés y capacidad por parte de nuestros gobernantes que no les interesa erradicar las corruptelas ancestrales enquistadas en las corporaciones.

Sin embargo, contar con una policía confiable no es solo tarea del gobierno y de las instituciones de Seguridad Pública, sino también una responsabilidad de los ciudadanos. Por ello apremia la creación de mecanismos de supervisión externa de la policía.

Este tipo de mecanismos ciudadanos representan uno de los contrapesos más importantes para las instituciones de seguridad pública, ya que sus funciones consisten en dar seguimiento a las de los ciudadanos. ¿Cuántas veces ha escuchado usted alguna propuesta al respecto por parte de la autoridad o de los candidatos a cualquier cargo público? Nunca.

Mientras tanto la sospechosa liberación del agente de tránsito y todo lo que ello significa cabe preguntarse qué está haciendo la actual administración municipal en la preparación de sus policías y cómo está combatiendo la corrupción que ahí reina, dónde están las pruebas de confianza, qué seguimiento se le está dando a las quejas contra los abusos policíacos, qué está haciendo para erradicar las extorsiones de la policía a diferentes negocios. Al parecer nada.

Francamente no nos merecemos este tipo de policía ni autoridades penales.

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