Coahuila
Hace 3 dias
Correspondió al entonces gobernador Miguel Cárdenas, colocar la primera piedra para la edificación de este monumento de tipo colonial que por más de seis décadas fue un símbolo de la ciudad y, según sus constructores, poseía la fortaleza para durar muchos años, sin embargo, el pretexto es que los interiores estaban en muy mal estado y amenazaban con caer y provocar una tragedia.
La crónica de la colocación de la primera piedra del referido inmueble, precisa que, siendo las 5 de la tarde del 25 de octubre del año de 1900, se inició la construcción del edificio del banco y hotel Coahuila, ubicado en la confluencia de las calles Allende, Morelos, Juárez y Victoria.
En la esquina sureste (en las calles Allende y Juárez), habría de colocarse la primera piedra, que sirvió de base angular para el referido inmueble, el cual, por su magnitud, solidez y orden arquitectónico, estaba destinado indudablemente a cursar los siglos viendo circular por sus interiores y exteriores a las generaciones venideras.
La Banda del Estado entonaba el toque de diana. Acto seguido, el señor gerente del banco le cedió al Gobernador la cuchara de albañil y el martillo, con cuyos instrumentos el jefe del ejecutivo estatal, inició oficialmente los trabajos de construcción, colocando de un modo solemne la primera piedra del edificio.
Enseguida, el decretario del banco, presentó dos urnas de cristal, en las cuales todos los funcionarios de la institución depositaron uno a uno documentos, memorias, actas, folletos, monedas, billetes, impresos, medallas, fotografías: una del señor Gobernador y otra del personal, directivos, y del administrativo, con el propósito de que las generaciones venideras, en época muy remota, tuvieran la historia de la primera institución bancaria establecida en el estado de Coahuila de Zaragoza, creada de acuerdo a la Ley Federal de fecha 9 de marzo 1987 y planteada durante el Gobierno del general Porfirio Díaz.
Todos hicieron votos porque las generaciones venideras de la ciudad de Saltillo tengan como centro y núcleo de acción, en las altas esferas de las transacciones de los negocios, este edificio consagrado al trabajo por el trabajo mismo, y en medio de la augusta de paz de que goza nuestra querida nación, desde hace 23 años (que era el tiempo que había transcurrido don Porfirio Díaz en la dictadura).
El acta respectiva llevaba el sello del Banco de Coahuila y la firma del gobernador Miguel Cárdenas, por los miembros del consejo directivo, y todos los demás funcionarios.
El edificio del banco y hotel de Coahuila fue terminado a finales de 1901 y puesto en operación meses después, como una necesidad para la situación financiera de la región y para contar con un alojamiento de lujo. Esta obra constituyó por más de 60 años, uno de los edificios más bellos de la ciudad. Su demolición el 6 de junio de 1965, causó protestas de miles de saltillenses.
Inexplicablemente no lo supimos conservar, aduciendo mal estado del edificio. En realidad, sólo su interior había resentido el peso del tiempo (65 años), pero era todavía “un adulto fuerte”.
Eran Alcalde de la ciudad el periodista Roberto Orozco Melo, y Gobernador el agricultor lagunero Braulio Fernández Aguirre, ninguno de los dos, ni el propio Gobierno federal, ni el señor Iglesias, dueño de histórico edificio, fueron capaces de detener la picota. Ahí, donde Francisco I. Madero, arengó a los coahuilenses en pro del sufragio efectivo y la no reelección, pero la decisión ya estaba tomada por los poderosos señores dueños del capital y de la vida propia de Saltillo.
Se perdió así uno de los edificios más señoriales y emblemáticos de la ciudad, al que estaba unido el recuerdo de muchos saltillenses. Fueron en vano las protestas y los esfuerzos de muchas personas, que, conscientes del gran valor histórico del edificio, trataron de oponerse a su destrucción.
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