No hay que darle más vueltas: estamos en la quinta ola de la pandemia, pero para nuestra fortuna, esta es mucho más “benigna” que las cuatro anteriores.
Los expertos nos señalan que en realidad esta empezó en mayo, que tardará en disiparse meses y que se expresará en aumentos paulatinos en el número de nuevos contagios.
También que en su inmensa mayoría no serán casos graves, que es predecible que la mortandad se mantenga en niveles mínimos porque la mayoría de la población está ya vacunada, y aunque estarlo no evitará contagiarse, sí hará que las posibilidades de desarrollar un cuadro grave o incluso fallecer sean realmente muy escasas.
En Coahuila esta quinta ola marcha muy despacio: a principios de mayo el promedio de nuevos contagios era solo de cuatro en todo el estado; luego dio un brinco y el promedio era de 13, luego otro y hace 10 días, cada 24 horas se reportaban 30 nuevos casos, y hoy el promedio subió a 56.
Sí, poco a poco, pero el virus sigue propagándose, pero nada de qué alarmarse, ya que los casos que requieren hospitalización son mínimos, al igual que los decesos, solo dos, del martes 7 al sábado 11 de junio.
¿Qué sigue? Pues que paulatinamente el número de nuevos contagios se incremente, especialmente por la presencia de las vriantes BA.4, BA.5 de Ómicron.
Así que, a seguir cuidándonos y mantener los protocolos sanitarios, ya que si bien los efectos sobre la salud son mucho más benignos, no deja de ser Covid, con todos los riesgos potenciales que ello implica.
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