La radio, desde su fundación en México, allá por la década de los años 20 del siglo pasado, fue por algunos decenios el único entretenimiento sano para los mexicanos y, en la actualidad, no ha bajado su rating, a pesar de las redes sociales y la televisión.
Había un slogan de una emisora de la ciudad de México que, para conservar audiencia, decía: “¡La radio, entretenimiento seguro, sin tener la vista fija!”. La traducción es que no necesariamente tienes que estar “clavado”, como en la televisión, para hacer cualquier cosa, escuchando la radio.
En la época de oro de la radio, fue enorme la lista de buenos programas que mantenían a la expectativa al radio escucha, tanto a nivel nacional como local y voces que surcaron el éter que ahora siguen en el recuerdo de muchos de nosotros.
Mañanitas norteñas o Arriba el Norte, con el compadre Medina; sábado internacional con Jesús López o México Canta, con el primer locutor de la radio saltillense, don Jesús Flores Aguirre. Tú y yo, con Marco Antonio Aguirre. Radio novelas, como El Ojo de Vidrio, ¡Ahí viene Martín Corona!, que en la radio nacional protagonizara Pedro Infante. Y muchos programas y novelas de gran éxito.
A nivel nacional destacaban: Las aventuras de Carlos Lacroix, con el primer actor Arturo de Córdova, La legión de los madrugadores, Los niños catedráticos, El Panzón, Panseco, el famoso “Doctor IQ”, Jorge Marrón. La doctora corazón, desde su clínica de almas; ¡Cuidado con los rateros!, con el comandante Pérez Cervantes, Paco Malgesto narraba las corridas de toros; Carlos Albert era el cronista del futbol soccer, y Carlos Septién, “El Mago” del beisbol. En lo regional, Historias del Sepulturero, Martin Fierro, Una flor en el pantano. La lista parece interminable.
La anécdota
La radio mexicana era 100% imaginación. En lo estudios de la XEW de la Ciudad de México se transmitía en vivo una radio novela, al productor se le ocurrió darle mayor dramatismo a la obra y orden al encargado de los efectos especiales, simular tres disparos de arma de fuego: “¡¡¡Han matado al productor!!!”.
Muy pronto, la radiodifusora se vio rodeada de gente, murmurando y comentando el hecho escuchado por la radio. Una ambulancia funeraria y la policía hicieron acto de presencia para certificar la muerte del productor, lo cual era una vil mentira. La emisora fue sancionada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
El 30 de octubre de 1938, el mundo fue testigo de un suceso que marcó la historia de los medios de comunicación, cuando el actor y futuro director Orson Welles narró en una transmisión de radio una adaptación de la emblemática novela del inglés H. G. Wells, La guerra de los mundos, lo que desató el pánico entre miles de personas que creyeron estar ante una verdadera invasión de extraterrestres, un hecho que 88 años después sigue vigente para reflexionar sobre el poder de los medios para influir en las masas.
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