Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
El diagnóstico tardío de la enfermedad renal le cuesta a México casi 70 mil vidas al año Cristiano Ronaldo alcanza los 985 goles con un triplete ante el Al Kholood Patrick Stewart e Ian McKellen: El ‘bromance’ que conquistó Hollywood España busca respuestas sobre segunda grave tragedia ferroviaria de este 2026 Exfiscal Guillermo Zuany, coacusado por operativo con la CIA en Chihuahua, frena orden de captura

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

La Sala Superior confirma: ridícula oposición tenemos en Coahuila

Por Luis Carlos Plata

Hace 3 años

Ayer la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, 94 días después de la jornada electoral y a falta de 86 días para renovar el Poder Ejecutivo en Coahuila, confirmó la validez de la elección de Gobernador y la entrega de constancia de mayoría.

Nadie con dos dedos de frente lo dudaba. Particularmente cuando la diferencia entre ganador e impugnante fue de casi 600 mil votos. La mayor de la historia contemporánea.

Pero el caso no es ese, sino el papel de la oposición en Coahuila durante todo el proceso electoral que concluyó ayer, precisamente, con la resolución de marras.

Los días 6 y 8 de agosto en este mismo espacio se publicó que las impugnaciones de Morena y PT eran frívolas y estaban redactadas sobre las rodillas. Documentos muy cortos de extensión, plenos de retórica.

Se trató, básicamente, de generalidades, falacias, clichés, lugares comunes, leyendas urbanas, vaguedades e imprecisiones anexadas al cuarto para las 12 de vencer el término legal. Por no dejar. Para que no se diga que son cómplices o colaboracionistas o paleros.

Sin embargo son más bien incompetentes. Mientras Morena desistió abrir un juicio de revisión constitucional luego de recibir la sentencia del Tribunal Electoral de Coahuila, emitida el pasado 1 de agosto, el PT –Ricardo Mejía Berdeja– agotó la ruta (por decirlo de alguna manera) para diferenciarse y se fue hasta la última instancia.

Como argumento expresó que la sentencia del Tribunal Electoral de Coahuila (declarando la validez de la elección) carecía de congruencia y exhaustividad. Con ello pretendía se declarase la nulidad de la elección y se convocase a otra extraordinaria.

Y como en la escuelita: la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación explicó al PT punto por punto porque no tenía razón, y además lo exhibió, afirmando que “no combatió directamente las consideraciones que sostienen la sentencia local”.

Dicho de otra forma: nunca, en ningún momento, presentó pruebas, todo fue puro blof, discursos engañabobos, al aire, sin sustancia.

No tenía elementos de prueba porque, sencillamente, en una operación aritmética directamente proporcional, tampoco tuvo representantes de casilla (suponiendo sin conceder que ahí, en los centros de votación, hubiesen ocurrido irregularidades sistemáticas, mismas que, por ejemplo, Morena que sí tuvo representantes para verlo, tampoco denunció).

Y si no tuvo “ojos” en las mesas directivas de casilla, pues no reunió ni pagó las 4 mil personas que necesitaba, no podía entonces alegar inconsistencias en estas. Tan fácil como eso.

Hasta el último reporte del INE, difundido días antes de concluir el periodo oficial de campaña, el PT acumulaba 24% de cobertura de casillas con representantes de partido.

De ellos, los registrados, habría que ver cuántos en realidad se presentaron en la jornada electoral, ya que según la Unidad de Fiscalización, PT no reportó gasto alguno el 4 de junio por concepto de pagos a representantes generales y de casilla. Ni siquiera por “alimentos”.

¿Qué significa lo anterior? Que no tuvieron “ojos” en por lo menos 75 de cada 100 casillas instaladas en la entidad, de las 4 mil 47 totales.

Más que una estrategia, impugnar fue un recurso de mal perdedor y ni siquiera el denunciante tuvo coartada para presentarse como agraviado ante la opinión pública y azuzar a indignados y resentidos, inconformes con el resultado, en tanto se acercan las elecciones de 2024. Ni a oportunismo llegó, pues.

 

Cortita y al pie

A diferencia de la elección para Gobernador celebrada en 2017, donde hubo una etapa postelectoral de impugnaciones y ánimo colectivo de incertidumbre hasta siete días antes de concluir el sexenio saliente, en 2023 el resultado de la contienda homóloga en Coahuila no levantó pasiones de rebelión, ni siquiera las más utópicas e irracionales.

Hubo una razón: la diferencia de 478 mil sufragios, 587 mil y 685 mil entre primer y segundo, tercero y cuarto lugar respectivamente.

Todo se resume a un asunto de honestidad intelectual: hasta cuándo, o por cuánto tiempo más, van a seguir alentando mitos y falacias para la construir una oposición real en el estado. La apuesta fácil es siempre la estridencia.

 

La última y nos vamos

Se dijo aquí antes: en el fondo lo que buscan partidos y candidatos perdedores es zafarse de la responsabilidad. Aventar la bolita. Escurrir el bulto. Hacer ver ante quien quiera creerles que sí dan la batalla y, aunque pierden, meten las manos, sólo que las autoridades fallan por consigna en su contra pues no podría ser distinto cuando forman parte del sistema político y favorecen al status quo.

No existen elecciones modélicas pues toda decisión política es una elección entre males. Ni siquiera el sistema es perfecto; lo único que salva a la democracia es que el resto de las formas de gobierno son mucho peores, como definió Churchill.

Por lo demás, tan falsa es la política sin conflicto como la que solo es conflicto, como encarna el PT de Mejía Berdeja en Coahuila.

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 4 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 11 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 4 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 4 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 11 horas

Confirmado y amarrado