Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Arrestan a joven por poseer dos ‘cigarrillos’ en Eagle Pass ¡Saca la cobija! Se esperan ocho frentes fríos y heladas en noviembre Sujeto atemorizaba con un cuchillo en vía pública en Eagle Pass Mariana Ochoa no ha recibido ni un peso por ganar LCDLF México; destapa el polémico motivo Detienen en Eagle Pass a hombre buscado en Fort Worth

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

La suegra: un vínculo de amor y memoria

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 1 año

En el Día Mundial de la Suegra, celebrado en muchos países de América Latina y otras partes del mundo el 26 de octubre, nos detenemos a reflexionar sobre la importancia de esta figura en nuestras vidas. Es hora de mirar más allá de los estereotipos y descubrir la complejidad del personaje. Es una persona que puede ser un vínculo de amor y apoyo, pero también de conflicto y desafío.

La mirada pública este día tiende a la caricatura: la suegra que parece saberlo todo, la que hace la sugerencia inadecuada, la que opina sin pedirlo. Pero la realidad, como la vida, no cabe en una broma: es más lenta, más amable y, a veces, más extrañamente necesaria de lo que pensamos y la suegra es –como todos–, un ser humano con sus propias historias, luchas y emociones, que ha aprendido a navegar por las complejidades de la vida familia.

La figura de la suegra en nuestros hogares aparece como una constelación cambiante: a veces una protectora, a veces una juez y siempre una referencia. No hay un solo tipo de suegra, hay tantos como familias, como recetas que se pasan de una generación a la siguiente, como formas de nombrar el cariño que, de tanto nombrarse, puede doler o enseñar a la vez.

Hablemos de la realidad que subyace debajo de la risa fácil: la convivencia multigeneracional ha remodelado la idea del hogar. Hace algunos años, a “la suegra” se le mencionaba como un personaje de telenovela, pero ahora que muchas familias viven bajo el mismo techo o en cercanías muy próximas y con dinámicas complejas, funcionan con acuerdos como contratos no escritos: horarios, límites, espacios y, sobre todo, una conversación que no se apaga a la primera tensión.

En esos hogares, la suegra no sólo cuida o corrige, también acompaña en la crianza, participa de las elecciones de la educación, comparte recuerdos que son también una forma de enseñar a sostenerse cuando el mundo empuja por la mañana. En el fondo, la relación con la suegra es una relación con la historia familiar: con las historias de amor que no se cuentan en voz alta, con las heridas que quedan invisibles y, sin embargo, determinan las sílabas de la vida cotidiana.

Una suegra puede ser de manera silenciosa, la guardiana de la memoria familiar: la que sabe por qué la abuela dejó un paño en la cocina y por qué ese paño se convirtió en un símbolo de cuidado. Y en esa memoria, cuando hay conflicto, el poema que se teje es un poema de reparación. No de gloria, sino de aprendizaje: de aprender a escuchar, de aprender a disculpar, de aprender a agradecer sin exigir perfección. La familia no debe ser una batalla, sino un territorio de acuerdos, en el que cada uno aprende a respetar la frontera del otro.

Sin embargo, la realidad contemporánea añade capas de complejidad a la figura de la suegra. En muchas familias, la suegra es también una aliada en la lucha por la libertad de cada uno para elegir su propio camino: carrera, afectos, decisiones de vida. En otros casos, la suegra se ve en el dilema de una casa que ya no es única y que, por lo tanto, reclama límites nuevos, y aquí la empatía no debe ser vista como una debilidad: es una habilidad práctica, porque una relación que sabe ceder un poco de espacio para que el otro respire puede convertirse en la base de una familia que soporte tormentas más allá de los ventanales.

Por ello, en este día tan original, cuestionemos los prejuicios que rodean a la suegra idealizada o la suegra demonizada, de los arquetipos que impiden ver a la mujer que hay detrás de cada relación, de la posibilidad que ofrece una nueva mirada para construir una sociedad con familias que resistan los embates de la vida cotidiana, con vínculos fuertes que les permitan navegar con límites claros y con el cariño suficiente para sostener las caídas.

La suegra, como cualquier figura central en una casa, no es una prueba por vencer, sino una oportunidad de construir una casa compartida donde la memoria no pese, donde el amor no ceda ante el cansancio, y donde cada semana, cada comida, cada bocado de pan, sea una promesa de que, a pesar de las diferencias, elegimos la convivencia y el amor.

Notas Relacionadas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 3 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 3 horas

Contratará IMSS a 150 médicos especialistas para Coahuila

Hace 9 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 3 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 3 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 10 horas

Confirmado y amarrado