“El que tenga ojos que vea, y el que tenga oídos que oiga”.
Mateo 13:9-15
Esta trascendente y profunda cita bíblica pronunciada por Jesucristo a sus discípulos y seguidores, sirve de analogía a lo que lamentablemente no está sucediendo en nuestro país, ya que una gran parte de sus habitantes está voluntaria y neciamente ciega y sorda ante una realidad contundente y atroz.
La parábola de Jesucristo continúa explicando algo que sucedía con algunas personas en aquel entonces, y que trágicamente acontece con millones de mexicanos hoy en día. “Aunque miran, no ven; aunque oyen, no escuchan ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no percibirán, porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han embotado los oídos y se les han cerrado los ojos, de lo contrario verían con los ojos, oirían con los oídos y entenderían con el corazón’”.
Millones de mexicanos por diferentes razones evaden e intentan negar infinidad de acciones, hechos y circunstancias basadas en mentiras y corruptelas.
Las 4T, de este contradictoriamente mal llamado Morena, Movimiento Regeneración Nacional, están representadas por la “T” de trampa, la “T” de truco, la “T” de traición y la “T” de totalitario.
Está más que visto y comprobado que el Ejecutivo federal y su partido, para lograr sus objetivos cotidianamente hacen uso de trucos y trampas, traicionan todos los valores y principios éticos y sociales, y su “mundo ideal” es la opacidad y el totalitarismo que ambicionan, y están dispuestos a destruir todo lo que sea necesario para lograrlo. En lugar de una regeneración, están deliberadamente llevando a cabo una destrucción nacional, una “trans-destrucción”. El prefijo “trans” significa que: atraviesa, sobrepasa, y va más allá, del otro lado, o al otro lado. López y su movimiento han elevado a niveles nunca antes vistos la destrucción sistemática de todo lo bueno que democráticamente hablando se había logrado con mucho tiempo y esfuerzo en nuestro país: instituciones, salud, educación, economía, pluralidad, democracia, alternancia, justicia, etcétera. Por supuesto que antes había fallas y errores, y que la corrupción era notable y notoria, pero López Obrador y su movimiento basaron su campaña en destruir todo lo malo que aquejaba a nuestro país, y en vez de ello están derruyendo y eliminando lo bueno que había. Es “trans-destrucción” porque va más allá de lo imaginable, de lo coherente y congruente, es una destrucción transversal, en lo físico, en lo material, en lo social, en lo intelectual, en lo ecológico, en lo humanístico y en lo espiritual. La consigna es derrumbar un país y a la moral de sus habitantes para poder manipular y gobernar sobre sus ruinas, arruinarlo para que sea dócil y manejable, para que nada ni nadie se interponga ante la ambición del poder total.
Además de estas 4T que he mencionado tienen muchas más, por supuesto todas siniestramente de connotación y denominación negativa, por más que se esfuerzan en adjudicarse alguna “T” positiva no les será nunca posible. Pero de todas esas “T” constructivas, hay una que les atemoriza hasta llegar al pánico y fobia, esa “T” es la honorable “T” de transparencia. López Obrador y sus muchos más que 40 ladrones son “transparenfóbicos”.
Obviamente esta palabra no existía hasta el día de hoy que se inaugura en este espacio debido al exacerbado miedo que le tiene la 4T a la “T” de transparencia, así que gracias a ellos se acuña este nuevo término de “transparenfobia”, que es literalmente “fobia a la transparencia”. Para impedir que el INAI, el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información, cuya comisionada es Norma Julieta del Río Venegas, y cuya labor es precisamente la de velar que cualquier Gobierno cumpla con su deber de informar, dar cuentas y poner a disposición de sus ciudadanos la información pública, la presente Administración y sus secuaces, incluyendo a los patéticos, cínicos e impúdicos diputados y senadores marca 4T, hicieron uso de trucos, trampas y traiciones para utilizar su totalitarismo e impedir que el INAI pueda cumplir con su función de transparentar todo el cochinero que han acumulado y que tienen pánico a que se descubra y se dé a conocer públicamente.
Manolo Jiménez Salinas salió nuevamente victorioso en este tercer debate entre los candidatos a la Gubernatura de Coahuila. ¿Y por qué sucedió esto? Fue simplemente porque tiene la verdad y hechos constantes y constatables a su favor.
Aunque es irrefutable que los partidos que conforman la alianza han históricamente cometido fraudes y errores garrafales, en el aquí y el ahora de Coahuila y México, Morena, el PT y el Verde, ahora mismo están intentando destruir la transparencia obligatoria de los gobiernos, así que ninguno de sus candidatos ni siquiera se atrevió a pronunciar la temida palabra y concepto.
Manolo Jiménez, por el contrario, esboza como una de las bases de su campaña el implementar la “transparencia ciudadana”, creando el Consejo Ciudadano Coahuila 2030 que garantizará la transparencia en el manejo de los recursos públicos y la toma de decisiones, ya que los ciudadanos tendrán acceso al manejo de los ingresos, egresos, compras y licitaciones, tomando parte en las decisiones de inversión y manejo administrativo.
Y esto no es una promesa de campaña, porque Manolo ya lo cumplió con gran éxito como Alcalde de Saltillo, no es una propuesta, es una realidad.
Es muy sencillo, la verdad vence a la mentira y la transparencia a la opacidad.
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