J untando los pedazos de abusos e impunidad, en esta ocasión le toca dar un enganche a Jorge Juan.
O jalá –y lo digo muy en serio– que su corazón lata; pues “aiga sido como aiga sido”… tiene familia grata.
R eferencia no hago a sus parientes “pudientes”, me refiero a sus criaturas, a las que no cargan culpas…
G obernó sin gobernar y aceptó su condición; hoy puede ser Torres López la última víctima de un mandato atroz.
E sta entrega será –sin ninguna duda– objeto de mil reproches; les pido la lean dos veces y verán que no hay rencores.
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