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Coahuila

La vida en un instante

Por Cholyn Garza

Hace 3 años

La gratitud es

“La memoria del corazón”

Lao Tse

Deseo iniciar la presente colaboración dando gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas a lo largo de mi vida.

Cumplir años, no significa únicamente arrancarle una hoja al almanaque.  Es mucho más que eso. Es vivir el presente con alegría y gratitud porque aún gozamos del privilegio enorme de la existencia. Es vivir un día más, pero también llegar a celebrar un año más para agradecer con humildad a nuestro Dios maravilloso que nos conceda la dicha de disfrutarlo.

¡Un año más! me digo; y como si se tratara de un diario guardado celosamente con mucho amor, empiezan a fluir los recuerdos con imágenes y una enorme lista de acontecimientos que representan los años vividos.

Años en familia, con unos padres hermosos que tuve la fortuna y la dicha de gozar por muchos años. Reuniones familiares; la figura de mis abuelos siempre amorosos a los que disfruté, en especial a ellas, mis adorables abuelas, consentidoras, cuya imagen guardo en mi corazón con enorme gratitud.

He de reconocer y compartir con ustedes que me siento feliz, sí, enormemente feliz por todo lo que he vivido. Por los mimos, el gran amor que recibí de niña y conforme fui creciendo. Por los valores y principios aprendidos en el seno familiar, que han fortalecido mi educación y crecimiento espiritual.

Se dice que “Recordar es vivir”; hay quien agrega “vivir en el pasado”.  De cierta manera es así; sin embargo, para mí retroceder en el tiempo significa reencontrarme con un pasado lejano pero que se hace presente para regalarme imágenes bellas y capturar otras del pasado reciente.

Maravillosos son los recuerdos porque nos permiten ubicarnos en el ayer con personas y escenas que permanecen aún frescas en nuestra memoria. Por mi parte, he recordado los instantes maravillosos de felicidad al lado de mis padres; la importancia de los valores familiares en una sociedad.

¡Cómo no dar gracias a Dios por un año más de vida! Un año más que puede llegar a representar la oportunidad de realizar algo que quizás hemos dejado pendiente de hacer, que dejamos para “después” sin detenernos a reflexionar que la vida nos puede cambiar en un instante porque todos estamos expuestos a vivir una circunstancia adversa en un momento determinado.

Esto me recuerda la pandemia del Covid-19 que afectó a la humanidad y que nos dejó una enseñanza muy triste y lamentable: que nadie escapa del dolor; que todos nos necesitamos y que Dios nos ama y nunca nos deja solos.  Esa pandemia dejó desolación y muerte en miles, millones de hogares, pero si mantenemos viva nuestra fe y unimos fuerzas salimos adelante.

La lección fue muy dura, de la que aún no nos reponemos del todo.  Terrible saber de amigos, de conocidos que murieron, víctimas de complicaciones por el Covid 19. No había sepelios, solo cremaciones.

Nunca imaginamos vivir algo semejante; al menos yo, no. Lo que se decía en principio duraría poco tiempo, se prolongó demasiado.

A pesar de los cuidados, de seguir las indicaciones y medidas sanitarias -uso de cubrebocas, sanitización y demás- el virus nos llegó a mi esposo y a mí de una forma brutal de la que estuvimos a punto de perder la vida.

No poder estar con nuestra familia, no poder verlos, fue algo muy difícil, tanto para ellos como para nosotros. Sin embargo, aunque estuvimos aislados, tuvimos la oportunidad de ser atendidos y responder al tratamiento a pesar de la gravedad.

Me han preguntado si sentí que moriría. Con honestidad les he respondido que no, nunca cruzó por mi mente tal pensamiento.  Quizás porque nunca me sentí sola, Dios estuvo conmigo en todo momento; oraba tranquila quizás sin fuerzas por la debilidad de mi cuerpo, pero eso sí, con mucha fe.

Quizás haya personas que no crean y menos lo acepten, pero considero que la vida nos cambió a todos de alguna manera. Somos seres humanos, por lo tanto, seres vulnerables.

¡Cómo no dar gracias a Dios! Por el regalo de la vida para disfrutar de bellos momentos en familia, con amistades y relaciones muy queridas que han hecho posible un cumpleaños muy feliz.   Gracias Dios por permitirme avanzar en el tiempo un día a la vez para cumplir tus planes que son siempre perfectos.

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