A propósito del anuncio de Aguas de Saltillo, sobre el abatimiento de los mantos friáticos, lo que lleva a disminuir hasta en 300 litros por segundo el caudal para abastecer de agua a la ciudad, me lleva a recordar que, a principios de la década de 1970 del siglo pasado, los lugareños todavía tuvimos la oportunidad de disfrutar de “las aguas navarreñas” en la colonia La Ciudadela, en el sector denominado La Aurora, que por largos años, estuvo alejado de la mancha urbana original del Saltillo del Ojo de Agua.
Era una especie de acequia de aguas claras y mansas, rezago de aquel inmenso caudal utilizado por la familia del terrateniente Juan Narro, dueño de medio Coahuila en la época de la conquista española, que utilizaba dichas aguas denominadas “navarreñas”, por su apellido, para mover los molinos de trigo y luego para mover la maquinaria de las factorías de hilados y tejidos que eran características de esta región.
En la era moderna, muy reciente, la Aurora seguía siendo un pueblo rural, con calles de terracería. “Las aguas navarreñas” desembocaban en un estanque, que servía para el consumo humano y para irrigar hortalizas y frutales, actividad de la que se sostenían varas familias. Los propietarios de una mayor superficie de La Aurora eran los hermanos Esther, José y Jesús Galindo, quienes, una vez terminada el agua, fraccionaron sus propiedades a decenas de personas venidos de otros lugares y del propio terruño.
Y es que, en esa misma década de los años 70, el famoso Gobernador de Coahuila, Óscar Flores Tapia, decidió resolver la falta de agua potable para Saltillo y la obtuvo de las perforaciones que localizó en el lugar conocido como Loma Alta, de la municipalidad de Arteaga, lo que acabó con parte de la historia de la colonización, pues se abatieron los veneros que daban paso a las aguas navarreñas.
Hoy sólo quedan en el recuerdo las hortalizas y los huertos de La Aurora, amplios sembradíos que los dueños utilizaban el servicio de “despáchese sola”. Sí, la gente, por pocos pesos, arrancaba de la tierra las zanahorias, cebollas, jitomates, chile, repollo, calabacitas, cilantro y otros productos y de los arboles los frutos, como chabacanos, ciruelos, manzanas, perones y membrillos, higos, granados y nopales, de estos había en abundancia.
Era además la época en que las señoras solían lavar a orillas del estanque y tendía la ropa en piedras de buen tamaño, o los arbustillos de la región, como garambullos y mesquites.
Esto era un vergel todavía a principios de los años 70 del siglo pasado, que los saltillenses aprovechábamos para ir de día de campo los domingos. Ahora, La Aurora esta convertida en zona residencial de alto costo en la plusvalía de sus terrenos y residencias.
Aunque quedan en La Aurora descendientes de los Galindo: Graciela, María y Teresa.
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