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Las cirugías de ‘reasignación de sexo’, ¿son reales?

Por Eduardo Pacheco

Hace 3 años

Uno de los postulados principales de la llamada Ideología de Género consiste en afirmar que la “asignación del sexo” de una persona al nacer, es un asunto que no necesariamente debe permanecer en la vida de esa persona, sino que (según esa ideología) más bien, consideran que cada ser humano tiene el derecho a elegir libremente “el sexo” con el que mejor se identifica y con el que se sienta de mejor manera, es decir, en la forma en la que esa persona se “auto-perciba”.

Lo anterior significa, por ejemplo, que si un hombre se siente identificado con el sexo opuesto, es decir, con una mujer, tiene el derecho de hacer todo lo que sea necesario para adecuar su cuerpo y su forma de vivir para ajustarlo a como comúnmente lo hace una mujer, solicitando incluso el poder acceder a tratamientos hormonales (que al día de hoy demandan que se les paguen con recursos públicos) para modificar su cuerpo, su voz, etc., y también algunos demandan que se les pegue el costo de la cirugía llamada de “Reasignación de sexo”, que es un procedimiento quirúrgico mediante el cual se modifican los genitales con los que nació una persona, para que su apariencia sea como los genitales del género con el que el paciente se identifica. La pregunta importante es ¿será esto posible?

Para poder encontrar una respuesta confiable, vamos a considerar al menos dos fuentes importantes de conocimiento, que con seguridad nos van a ayudar a encontrar la respuesta verdadera.

De una primera parte, podemos señalar que la palabra de Dios enseña en el Libro del Génesis, Capítulo 1, Versículos 27 a 28, que en el principio Dios creó todas las cosas y que creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla”. Por su parte el libro del profeta Jeremías Capítulo 1, Versos 4 a 5, enseñan que “…antes de que Dios nos formara en el vientre de nuestra madre, Dios nos conoció y antes de que naciéramos nos santificó”; El Libro de Salmos Capítulo 139 Versículo 13 enseña que Dios formó nuestras entrañas y que Él nos creó en el vientre. De estos principios tenemos plena confianza que fue el propio Dios el que decidió el sexo de cada persona, en todo el mundo.

Segunda parte, la ciencia afirma que en el momento de la fecundación, el óvulo aporta el cromosoma X, y el esperma del hombre es el que proporciona el otro cromosoma, que puede ser X o Y; es decir, si el hombre aporta el cromosoma X, entonces la unión definitiva de ese bebé corresponderá a la unión XX, es decir a una mujer; si por el contrario, el hombre aporta un cromosoma tipo Y, entonces la conjunción final será tipo XY, es decir el bebé será hombre; ls anteriores combinaciones son las únicas dos uniones cromosomáticas que la ciencia reconoce en lo relativo a la definición del sexo de una persona y que concuerda con lo que enseña la Palabra de Dios.

Por lo anterior, una cirugía de este tipo, lo único que podría lograr en una persona (en el caso de un varón) será intentar dar la apariencia de un cambio externo en sus genitales, amputándolos, pero bajo ninguna circunstancia podrá desempeñarse como lo hace una mujer en forma natural; dicho de otra manera, ese hombre podrá cambiar su apariencia física, su forma de vestir, su manera de hablar, etc., pero nunca podrá cambiar su genética, es decir, al final del día, al final de la cirugía amputativa, cada gen, cada célula, cada tejido, cada órgano de su cuerpo seguirá manteniendo la identidad original con la que fue creado, seguirá siendo un varón, un varón amputado, pero un varón. Un hombre podrá mutilar su cuerpo incluso, adicionarse alguna prótesis, pero inevitablemente, para cuestiones de su salud, a los 40 años tendrá que acudir al urólogo para revisar el estado de su próstata.

La ideología de Género ofrece un conjunto de ideas y postulados que son falsos. Sostener que cada persona es lo que ella misma se auto-perciba, es una idea peligrosa que abriría las puertas a tener que aceptar otras propuestas que ya se escuchan en otras partes del mundo como son, por ejemplo, los trans-especie, que son personas que no se identifican con el género humano, sino que más bien se autoperciben como animales, en España una mujer se autopercibe como una cebra, fue al zoológico y acusó a las autoridades de haberla discriminado, porque la trataron como un ser humano, obligándola a pagar la entrada, cuando ella afirma tener el derecho de pasear junto con las otras cebras del zoológico; otra persona más se autopercibe como un ave y está reclamando que el Gobierno le pague las cirugías para adicionarle alas y que pueda volar.

La única forma en que una persona pudiera realmente “cambiar su sexo” sería, poder regresar el tiempo y que en el momento de la fecundación el esperma que vino de su padre, aportara un cromosoma contrario al que aportó años atrás. Lo cual, como usted podrá entender, nunca será posible.

 

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