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Coahuila

Las comparaciones son odiosas

Por Jorge de Jesús 'El Glison'

Hace 4 años

Subjetivamente, para la mayoría de las personas, el refrán que da título a esta columna, las comparaciones son odiosas, es una realidad inobjetable, ya que el hecho y el acto de comparar se puede clasificar como de mal gusto y discriminatorio.

Sin embargo, objetivamente y por muchas razones, “comparar” es integralmente necesario. Si no comparamos la calidad de un producto con otro, las acciones de personas, empresas, colectivos, o instituciones entre sí y unas con otras, no podríamos denotar o marcar una diferencia para poder formarnos juicios de valor, y tomar decisiones para elegir lo mejor o más eficiente y benéfico.

La comparación es necesaria cuando se desea crecer y mejorar cualquier aspecto de nuestras vidas o de la sociedad. La columna pasada hice un ejercicio de comparación entre el informe de actividades del Gobierno federal y el de dos alcaldes de la Región Sureste de Coahuila, donde comparé “la ficción” del informe realizado en la Ciudad de México y “la realidad” de los informes llevados a cabo en Saltillo y Ramos Arizpe.

En mi sentir, todos los mexicanos con pensamiento libre ya somos conscientes de todo aquello que se está haciendo mal en nuestro país en este momento, la mayoría de los columnistas de opinión y los medios de comunicación, diariamente nos participan de nuevos absurdos y extravagancias, del Gobierno federal.

Mientras eso sucede, pasaré entonces a dilucidar la esencia humanista y positivista, que en ambos informes coahuilenses percibí, a través de las palabras y hechos de sus respectivos alcaldes.

De entrada se hace notar, la natural y real sencillez y humildad –nada fácil de obtener– de ambos funcionarios al hablar y describir sus acciones y resultados. El agradecimiento reiterado sin empalagar enmarca sus logros, no solo hacia su jefe directo, el gobernador Miguel Ángel Riquelme por su decidido apoyo, sino también hacia el Cabildo, su equipo de trabajo, la ciudadanía de sus municipios y sus familias.

En este último aspecto, pude observar en internet unas entrevistas realizadas a los padres del alcalde Manolo, en las que en esencia su señora madre, Liliana Salinas, con una expresión de orgullo maternal, expresó que “a mi hijo lo quiere mucho la gente”.

En su turno, el padre del alcalde, Manuel Jiménez Flores, en tres palabras resumió una de las características de su hijo, “es muy cumplidor”. Por su parte, en el informe de su madre en el DIF, Manolo Jiménez enunció sobre su labor, que Saltillo había recibido amor y entrega incondicional los cuatro años en los que ella fue la presidenta honoraria de la dependencia.

En referencia a su padre, lo definió como honesto, trabajador, deportista y leal, hombre de familia y de muchos amigos, lo que es simple y escuetamente, nada más que la verdad.

En su informe Jiménez Salinas agradeció a su esposa Paola por su apoyo y solidaridad en estos cuatro años, y en son de broma añadió que aun con el poco tiempo libre del que dispusieron, pudieron procrear a tres de sus cuatro hijos y darles todo el amor y atención que merecen.

Estas muestras desinhibidas y auténticas de cariño y admiración mutua, a nivel de la célula primigenia de la sociedad, la familia, en mi opinión son la base de la vocación de servicio que todos los políticos deberían tener, de servir en lugar de servirse, de dar en lugar de recibir, de ayudar, de compartir, de trabajar en unidad por el bien común, porque si alguien aprende a amar y ser amado en familia, por consecuencia podrá amar realmente a su pueblo. Es el ejemplo de los padres que transmuta en mentoría automáticamente.

En su informe en Ramos Arizpe, el alcalde “Chema” me presentó –haciendo gala de su cariño hacia ella– a su linda, amable y entusiasta madre, doña Esperanza, de quien sé, que para ayudar a costear los estudios universitarios de su hijo, con su amor de madre se dio a la tarea de elaborar y vender tamales y repostería. En representación del Gobernador de Coahuila, acudió al informe de la secretaria de Turismo, Azucena Ramos, con quien tuve el gusto de montar a caballo en la cabalgata de Sabinas, donde me di cuenta que desparramó a su alrededor su simpatía y don de gente.

De manera afectuosa, en el informe saludé también al próximo Alcalde de Saltillo, José María Fraustro y también al de Parras, Fernando Orozco, donde el ambiente de camaradería que percibo entre los políticos de Coahuila, quienes se dan públicamente el trato, la deferencia, la confianza y el calificativo de “amigos” al referirse y hacerse alusión entre ellos, desde el Gobernador hacia y hasta los presidentes municipales.

Es de interés destacar, el saludo efusivo que en el informe de Manolo, precisamente el gobernador Riquelme Solís, dedicó a dos connotados personajes coahuilenses, el insigne escritor don Armando Fuentes Aguirre “Catón”, y Enrique Martínez y Martínez, sobre quienes estoy preparando una muy interesante columna sobre la larga y fructífera relación que existe entre ellos.

En mi calidad de gitano errante, además de haberle dado la vuelta al mundo, y transitar América de norte a sur, desde Alaska hasta Chile y Argentina, en nuestra patria he tenido la experiencia de haber vivido con domicilio establecido en seis colonias diferentes, que van desde la Ciudad de México, Monterrey, Monclova, San Luis Potosí, Aguascalientes, Cortázar, San Juan del Río, Texcoco, Apizaco, Acapulco, Ixtapa Zihuatanejo y Mérida.

Con esto quiero explicar que tengo conocimiento de cómo se percibe y se siente vivir en diversas latitudes y regiones de nuestro hermoso, pero en ocasiones convulsionado país, y por ello me atrevo a afirmar que aún en los tiempos borrascosos de la actualidad nacional, Coahuila va bien, Coahuila se siente bien, en Coahuila se vive bien, en Coahuila debemos valorar lo que hay y lo que se tiene, pero no escatimar esfuerzos ni entusiasmo para seguir luchando por lograr lo que aún no se ha conquistado, las metas son lógicas y alcanzables.

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