A pesar de toda la información existente y llamado a la prevención de enfermedades, aún hay mujeres que se resisten a acudir a consulta médica para un chequeo de rutina pero que puede ser un factor determinante para salvar una vida.
El cáncer, por ejemplo, es una enfermedad que provoca angustia desde el momento de escuchar su nombre. Por desidia, vergüenza, creencias culturales, miles de mujeres se abstienen de acudir con un médico para su revisión.
Es necesario que se hagan a un lado todos esos pensamientos absurdos que limitan a un gran número de personas a dejar para después algo tan importante como es el chequeo médico. Quizás porque no se dan cuenta que la atención a tiempo, con un buen diagnóstico, puede hacer la diferencia.
Se trata de prevenir antes que lamentar.
Y es que las enfermedades no hacen distinciones. No seleccionan a nadie por razones de género, posición social, económica o cultural. Sólo se presentan y ya.
Un padecimiento, detectado a tiempo va a permitir iniciar un tratamiento que controle la enfermedad y alargue la vida. Por eso la importancia de no dejar pasar mucho tiempo sólo porque nos sentimos bien, por lo tanto, creemos que estamos bien.
Importante también es contar con instituciones de salud que garanticen servicios de calidad para ofrecer a la población derechohabiente.
Nuestro país llegó a contar con instituciones con nivel de excelencia. Servicios médicos de primera. Se construyeron hospitales de tercer nivel con personal calificado y certificado.
Nadie que haya conocido las instituciones a las que me refiero, lo puede negar.
La pandemia que aún padecemos porque no ha concluido, nos vino a descontrolar en todo. Aunque también permitió darnos cuenta de la realidad que estamos viviendo.
Una realidad nada halagüeña. La carencia de equipo médico en los hospitales de gobierno, de insumos, de medicamentos. El esfuerzo que han realizado además de los médicos, enfermeras, camilleros y todo el personal de salud, atendiendo a los pacientes que siguen llegando contagiados por Covid-19, es digno del reconocimiento de todos.
Cómo no recordar con un dejo de tristeza a los médicos, que murieron en el cumplimiento de su deber, tratando de salvar una vida aún a costa de la de ellos.
23 de octubre, Día del Médico, no podemos dejar de bendecir a cada uno en esta fecha dedicada a ellos, a todos los que abrazan tan noble profesión. A todos ellos que con verdadera vocación de servicio atienden a sus pacientes lo mismo en su consulta privada que en los hospitales donde hoy, más que nunca, las carencias se presentan y hacen más dolorosa la enfermedad.
Nuestra gratitud a todos ellos, a los médicos por su dedicación, amor a su profesión y a su país y a sus instituciones.
La pandemia nos ha hecho valorar más nuestra vida y ha permitido darnos cuenta de que nadie está exento de contraer una enfermedad que requiera atención y cuidados inmediatos o de por vida. Se necesitan muchas cosas que el gobierno no está proporcionando, empezando con los medicamentos.
Por eso se han formado asociaciones para apoyar a personas que requieran recibir tratamientos que resultan muy costosos, como por ejemplo los del cáncer.
Me parece absurdo e injusto que no se reconozca el servicio que realizan algunas instituciones que reciben aportaciones, con el fin de brindar ayuda a quienes lo soliciten.
El gobierno, lo sabemos y ya lo estamos viendo, no puede con todo, pero aún así quiere manejar todo. Ser el único benefactor con los impuestos de los contribuyentes. Manejar recursos y proporcionarlos a quienes considere deba darlos.
Dejó sin medicamentos y sin tratamientos a niños con cáncer ¿y quiere desaparecer organismos que se preocupan ayudar? Porque al no recibir recursos, tarde o temprano irán desapareciendo.
Lamentable pero cierto.
Se criticó mucho hace unos años, al Teletón. Sin embargo, ahí está, el beneficio que ha dado a las personas no sólo con alguna discapacidad, sino su apoyo se ha extendido a quienes tienen cáncer.
Como si fuera poco, durante la pandemia facilitó instalaciones para recibir a pacientes con Covid-19.
¿Cómo no reconocer y unirse al esfuerzo de unos en beneficio de otros? ¿Por qué pretender destruir lo que no les ha costado construir?
Que puede haber malos manejos en algunos grupos, tal vez. Lo que no se debe hacer es etiquetar a todas las organizaciones por igual. No es justo desacreditar sin pruebas. Las que verdaderamente ayuden, apoyarlas; porque el gobierno, lo sabemos, no puede con todo.
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