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Coahuila

Las falacias del Gobierno son un peligro mayor

Por Xavier Díez de Urdanivia

Hace 5 años

La demagogia es una estrategia utilizada para conseguir poder político y consiste en apelar a emociones, miedos y esperanzas de los ciudadanos para ganarse su apoyo mediante el uso de discursos, desinformación, la ignorancia o la duda inducida y por supuesto la propaganda política.

Aristóteles decía que cuando en los gobiernos populares la ley es subordinada a capricho de los muchos, surgen los demagogos que halagan a los ciudadanos, dan máxima importancia a sus sentimientos y orientan la acción de su Gobierno en función de ellos. Aristóteles por lo tanto, define al demagogo como “adulador del pueblo” y a la demagogia como “la forma corrupta y degenerada de la democracia”.

La demagogia según Platón y Aristóteles, puede generar la instauración de un régimen autoritario oligárquico o tiránico, que más frecuentemente nace de la práctica demagógica que busca eliminar a casi toda la oposición. Si le suena conocido el término, es porque todas las mañanas el jefe de Morena… perdón el Jefe de estado López Obrador, lo practica.

Desgraciadamente, la demagogia sigue siendo una practica habitual en política y más en el actual Gobierno de nuestro país. ¿Le suenan frases como? “Vamos a acabar con la corrupción”, “no subiremos los impuestos”, “la pandemia está controlada”… pues sí, porque López Obrador es un demagogo profesional.

Y es justo aquí donde me quiero detener, en una de sus promesas de campaña y que hoy es el eje de su Gobierno: El combate a la corrupción. López obrador después de hacer campaña durante tanto año, entendió que la ciudadanía estaba harta de los políticos que llegaban a sus cargos y sólo utilizaban el poder para enriquecerse, la fila de gobernantes que endeudaban una entidad, que compraban enormes ranchos, que creaban empresas fantasmas y pedían “moches” era interminable, por lo que el Presidente lo volvió en su bandera.

Pero de la demagogia al hecho hay mucho trecho. Y es que lejos de avanzar en el combate a la corrupción, durante el gobierno de López Obrador ésta se ha incrementado. “¿Pero cómo es esto posible?, si López Obrador es honesto”, “el dinero que recibió Pío era una aportación”, “las adjudicaciones directas de las empresas del hijo de Barttlet son para evitar corrupción”, “la desaparición del fondo de desastres se hizo porque se robaban ese recurso”…. Dirían quienes idolatran al Presidente. Pero no es así, este mal se ha incrementado.

Y es que, según el World Justice Project, México se encuentra en el mismo nivel que muchos de los países africanos más pobres o envueltos en violencia, ocupando el lugar 135 de 139 entre las naciones más corruptas del mundo. 

Sí, leyó bien, todo esto a pesar de que el combate a la corrupción es el emblema de la gestión del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. México pasó de ocupar el lugar 117 en 2019, al 135 en 2021, de 139 naciones analizadas. 

A nivel global, apenas superó a Uganda, Camerún, Camboya y el Congo, mientras que en la región de América Latina y el Caribe, México fue el peor de 32 países que son analizados. Este factor toma en cuenta tres formas de corrupción: Sobornos, influencias indebidas por intereses públicos o privados, así como la apropiación indebida de fondos públicos u otros recursos.

Y a todos esto ¿que ha pasado con el Sistema Nacional Anticorrupcion? Pues que el Presidente lo ha ignorado, aumentando el uso discrecional del gasto público y desestimando los controles para mejorar la gobernabilidad. Si bien la Unidad de Inteligencia Financiera ha expandido sus actividades y revelado algunos casos de corrupción, ésta ha sido utilizada meramente para perseguir adversarios políticos del Presidente, perdiendo credibilidad día a día. Incluso las campañas anticorrupción emprendidas en los últimos años por la sociedad civil ha ido perdiendo fuerza, en gran medida por los ataques de AMLO a las ONG.

Es necesario y urgente que López Obrador modifique su estrategia si de verdad desea que al terminar su mandato la historia lo pueda juzgar como un gobernante que dio resultados en el combate a la corrupción, pero a lo mejor ésa no es su intención, sino que se da por bien servido si logra vengarse de sus enemigos y utilizar la justicia de forma selectiva.

Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Exdiputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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