Seguridad
Por
Grupo Zócalo
Publicado el domingo, 22 de marzo del 2026 a las 04:00
Ciudad de México.- Las pequeñas máquinas tragamonedas instaladas en tiendas de barrio, fondas o locales improvisados –conocidas como “habichuelas”– se han convertido en una pieza discreta dentro de la economía criminal que alimenta de reclutas a organizaciones como el cártel de Sinaloa y el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Informes de inteligencia federal estiman que estas máquinas generan millones de pesos mensuales para grupos delictivos, no sólo a través del juego ilegal, sino también como puntos de venta de droga y espacios de reclutamiento de jóvenes.
Mandos militares describen un mecanismo de enganche: comienza con la adicción al juego, luego deudas, después drogas y finalmente la incorporación a la estructura criminal.

La Secretaría de Marina reporta el aseguramiento de 2 mil 200 máquinas tragamonedas ilegales en operativos en el Pacífico mexicano.
Cada máquina genera entre 15 mil y 20 mil pesos mensuales, lo que puede representar hasta 33 millones de pesos mensuales para el crimen organizado.
Muchas máquinas son reinstaladas tras los operativos.
A diferencia de los casinos formales, operan en microestablecimientos, con baja infraestructura, sin controles fiscales, lo que facilita su uso por estructuras criminales.
Estos dispositivos forman parte de una economía criminal periférica que sostiene operaciones locales.
Los negocios son obligados a instalarlas bajo amenazas o represalias.
Funcionan como:
• Generadores de efectivo difícil de rastrear
• Puntos de contacto con jóvenes
• Lugares de narcomenudeo
• Marcadores de control territorial
Existe relación entre máquinas ilegales y puntos de venta de droga.
Su decomiso reduce reclutamiento, lavado de dinero y narcomenudeo.

Estados con más decomisos:
• Sinaloa (828 máquinas)
• Nayarit (333)
• Sonora (304)
Son corredores estratégicos del Pacífico donde operan el cártel de Sinaloa y el CJNG.
En ciudades como Culiacán y Mazatlán, el fenómeno se vincula al narcomenudeo y al control territorial.
Las “habichuelas” representan una fuente de ingresos de bajo perfil frente al tráfico internacional de drogas.
Ejemplo: operativos en Bahía de Banderas sin permisos de la Secretaría de Gobernación.
Patrón detectado:
• Máquinas sin autorización
• Presencia de efectivo
• Coincidencia con narcomenudeo
En Sonora, se relacionan con rutas hacia Estados Unidos.
Funcionan dentro de un ecosistema criminal vinculado al trasiego de drogas.
Permiten financiar operaciones locales sin depender del tráfico internacional.

Los minicasinos generan hasta 33 millones de pesos mensuales para el crimen organizado.
La Ley Federal de Juegos y Sorteos exige permiso de la Secretaría de Gobernación.
Las máquinas tragamonedas ilegales están prohibidas, incluyendo en Coahuila.
Máquinas aseguradas (2024–2025):
• Sinaloa: 828
• Nayarit: 361
• Sonora: 304
• Veracruz: 218
• Guerrero: 189
• BCS: 117
• Chiapas: 110
• Coahuila: 80
• Michoacán: 58
• Colima: 33
Cada máquina genera hasta $20 mil mensuales.
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