Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Aseguran 1.5 millones de litros de huachicol y caen 11 AICM pone en operación un sistema antidrones para reforzar la seguridad aérea Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila Revisará INE contratos; prevé posibles rescisiones ‘Canelo’ Álvarez va por la revancha en Arabia Saudita: busca volver a ser campeón ante Christian Mbilli

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Las solas categorías del análisis político ya no dan para entender al Presidente

Por Rubén Aguilar Valenzuela

Hace 5 años

Para entender las decisiones, la acción y el discurso del presidente López Obrador ya no bastan los conceptos propios del análisis político. Se quedan cortos.

El análisis ya no solo puede hacerse desde conceptos como democracia, estado de derecho, Constitución, leyes, división de poderes, pueblo, poder, correlación de fuerzas, Estado, Gobierno, órganos autónomos, ciudadanía y sociedad civil.

Desde hace meses, pero sobre todo en las cuatro últimas semanas, diversos analistas, incluso personas allegadas al Presidente, han empezado a utilizar conceptos propios de la sicología o siquiatría, para tratar de entender su actuación.

En el intento por comprender la manera de pensar, pero sobre todo de actuar y decir del Presidente, los analistas políticos han recurrido a conceptos como mareado o pirado, que son los más benévolos.

Y también otros más fuertes como desquiciado, desequilibrado, ególatra y narcisista. Todos hacen relación a problemas profundos de la personalidad. En mayor o menor grado se habla de una persona enferma.

En eventos académicos que no son públicos y en reuniones familiares y de amigos se usan con mucha frecuencia los términos loco o perdió la razón.

Para describirlo con frecuencia también se utilizan conceptos como intolerante, acomplejado, violento, iracundo, mentiroso y soberbio.

Para quienes hacemos análisis político y damos a conocer nuestra posición de manera pública es más que evidente, lo es para mí, que los conceptos de la ciencia política se quedan cortos, para entender al Presidente.

Son más apropiados y explican más los que vienen de la sicología y el sicoanálisis. Es su narcisismo el que lo lleva a rechazar e incluso a agredir verbalmente a todos las personas que no lo alaben.

Es su egolatría la que explica por qué se siente el centro del mundo y desde ahí decide y hace público, a la manera de un pequeño dios, quién es bueno o malo, honrado o deshonesto, pero también patriota o traidor.

En la medida que pasan los meses, el Presidente toma decisiones y sostiene discursos que le hacen mal al país, pero también a él. Ahora a los conceptos anteriores hay que añadir el de masoquista, para poder entenderlo.

Es muy probable que los resultados electorales del 6 de junio no le favorezcan, a pesar de haberse metido a fondo en la campaña; que sus reacciones viscerales, las propias de su estructura sicológica, sean todavía mayores.

Notas Relacionadas

Reclama empresario a Taddei por negocios electorales en Coahuila

Hace 16 minutos

Propone Gabriel Elizondo dar certeza jurídica al traslado de combustible para maquinaria

Hace 1 hora

Se queda el IEC un año más sin presidencia

Hace 2 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 8 horas

China, los BRICS y la hegemonía del dólar

Hace 8 horas

Rumbo al 3 de noviembre – Entre predicciones y kamikazes

Hace 15 horas

Confirmado y amarrado