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Las vacunas: esperanza para la humanidad

Por zocaloadmin

Hace 5 años

Los patógenos contagiosos han acompañado siempre a la historia de la humanidad y muchos portadores (seres humanos) que los transmitían a la misma especie, vivieron antes de la era cristiana (a.C). No obstante, en la Edad Media, las pandemias ampliaron su cobertura geográfica con el desarrollo del comercio entre Europa y Asia, las guerras y el trasiego de esclavos desde África, entre otros factores, que influyeron para que la viruela, la peste bubónica, la lepra y la gripe española, entre otros azotes de la salud del hombre, se extendieran por varios continentes. A América llegaron a través de los conquistadores europeos, quienes además de depredar los recursos naturales, quebrantaron la salud de los nativos americanos.

Pero vale la pena situarse en el contexto geográfico y médico de la viruela, porque su estudio fue un parteaguas en la medicina: a raíz de su combate surgieron las vacunas, que permitieron que se crearan en el futuro nuevas especialidades en la medicina. Las deplorables condiciones socioeconómicas en que vivieron los europeos, especialmente los siervos y citadinos bajo el modo de producción feudal, fueron el caldo de cultivo o detonante para que la viruela (llamada así por el virus que la produce: variola) diezmara la población. Se calcula que en el mundo murieron millones de personas, y el siglo 20 no fue la excepción, o al menos hasta la década de los 80, pues a partir de esa fecha, según algunas agencias de salud internacionales (OMS, OPS) los contagios y muertes por viruela quedaron erradicados.

El descubrimiento de la vacuna fue a raíz de la observación del comportamiento de los ordeñadores de vacas en los establos de Inglaterra, mujeres y hombres que permanecían inmunes ante el virus de la viruela; aunque se contagiaban de  una enfermedad del ganado vacuno que se manifestaba con pústulas en la piel de los animales. El contagio ocurría cuando esos trabajadores manipulaban las ubres de las vacas para extraer la leche. La razón la descubrió el científico inglés Edward Jenner (1749-1823), cuando asoció la enfermedad de esos mamíferos con el virus de la viruela. Eso le bastó al médico para obtener de la superficie cutánea de las vacas, el virus (vaccinia), que posteriormente suministró a los humanos, con lo que salvó muchas vidas de ese “jinete apocalíptico”. De ahí el nombre de vacuna, palabra procedente de vaca.

Si se hace una comparación solamente estadística, considerando al hombre como un número, los estragos que produjo la viruela en la humanidad fueron superiores a los que está causando el Covid-19, recordando que en esa época la población mundial fue mucho menor que la actual, aunque el modus vivendi de los pobladores de la Tierra y la ciencia médica eran muy diferentes a las de hoy.

Hoy, la buena noticia es que el Gobierno federal compró 34 millones de dosis de vacunas contra el Covid-19, a un laboratorio estadunidense alemán, que se aplicarán al personal de salud de la Ciudad de México y Coahuila, en una primera fase. Sin embargo, el Gobierno no ha explicado la logística y las redes de distribución para el suministro de la vacuna, aunque sin duda, a manera de “piloteo”, la experiencia en Coahuila abonará para corregir las probables fallas en la aplicación a nivel nacional del esperado antídoto.

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