Seguridad
Por
Luis Reyes
Publicado el sábado, 24 de enero del 2015 a las 16:11
Saltillo, Coah.- Lagunero, de 45 años, Bernardo Quiñones González está preso en el Penal por el delito de secuestro.
En entrevista en la biblioteca del lugar, pensativo razona la pregunta y con una disculpa dice que luego de 18 años en la cárcel es ocioso responder si fue culpable o no del mismo. “Si lo hice, ya se pagó”, añade.
Se le hace esa pregunta porque no todos los internos admiten su culpabilidad, la mayoría repite la versión de que son inocentes.
Al no profundizar sobre el caso y su sentencia de 26 años, prefiere compartir sobre cómo ha sido su vida en el Penal.
La palabra clave de su estancia en este lugar es trabajo, sobre todo para no tener la mente distraída en otras cuestiones, aquí trata de ocuparse, de realizar actividades deportivas, leer o ver la televisión.
Luego de años de laborar como supervisor en una empresa de lácteos, ahora en el encierro es el cocinero del Penal, se dedica a hacer el almuerzo y la comida para más de 800 personas, hoy hizo para la comida torta de carne para hamburguesa con arroz.
Para ello se levanta a las 3 de la mañana y su jornada concluye a mediodía, Así ha sido su vida desde hace algunos años, desde que fue trasladado del Penal de Torreón hacia acá.
Con orgullo dice que solamente se encarga de cocinar, ya que otras personas le acercan ya todo cortado lo que va a preparar; aquí todo platillo es pensado en grandes cantidades.
Al momento de la entrevista viste un suéter color negro, pantalón de mezclilla y luce cabello cano, aunque dice que hasta tiene su gorro de cocinero; es de trato educado y se observa un cierto perfil culto.
Los primeros días en el Penal le fueron bastante complicados, pero poco después se pudo adaptar.
Luego de su jornada realiza actividades personales, entre ellas un poco de ejercicio, que consiste en ponerse a trotar alrededor de las canchas de futbol.
No estudia, ya que en el Penal de Torreón realizó estudios diversos, como requisito penitenciario, aunque sí ha efectuado diversos cursos de computación, electricidad y lectura, además el año pasado se inscribió y participó en uno de los talleres de periodismo.
En su celda ha dado cuenta de innumerables títulos de lectura, lo mismo novelas que narraciones, cuentos.
Prefiere darse a respetar, por lo que no cuenta con un apodo, prefiere que le llamen por su nombre.
Lo que más extraña de allá afuera es la familia, otras actividades probablemente las haga en el Penal como el trabajo o ejercicio.
Tras haber pasado hasta ahora 216 meses preso, a estas alturas lo que desea es ya irse en libertad, a estar con su familia, disfrutarla, darles tiempo de calidad, tratar de recuperar lo que no ha estado con ellos.
Al salir la opción que tiene es que se va a dedicar a un pequeño negocio que tiene su familia en tanto observa alguna otra posibilidad.
Hace siete meses, a través de su abogado defensor, Bernardo tramitó un incidente para buscar su libertad que espera le sea favorable; dice que luego de estar cierto tiempo en prisión se cumple con lo establecido por la ley.
Sabe que su proceso de reincorporación va a ser un poco difícil, sobre todo por los años que ha estado preso, entiende que va a llevar un tiempo.
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