Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Arrestan a joven por poseer dos ‘cigarrillos’ en Eagle Pass ¡Saca la cobija! Se esperan ocho frentes fríos y heladas en noviembre Sujeto atemorizaba con un cuchillo en vía pública en Eagle Pass Mariana Ochoa no ha recibido ni un peso por ganar LCDLF México; destapa el polémico motivo Detienen en Eagle Pass a hombre buscado en Fort Worth

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Nacional

¡Le quitan el juguete y AMLO lloriquea!

Por Ricardo Alemán

Hace 5 años

Uno de los “juguetes preferidos” del líder social, López Obrador, era el ejercicio de su libertad de expresión, en la modalidad de crítica.

Sí, durante décadas, AMLO recorría el país esgrimiendo su “juguete más rentable”: la crítica a los tres órdenes de Gobierno y a los tres poderes; Ejecutivo, Legisaltivo y Judicial.

Instrumento poderoso que a veces López Obrador utilizaba de manera puntual y –en otros casos– en forma maniquea y mentirosa; arma preferida contra sus adversarios para acusar a gobiernos corruptos del PRI, PAN y del PRD.

Y esa potente crítica lo llevó a la cúspide de la política, a convertirse en el rey de la descalificación y el señalamiento; campeón de una de las libertades fundamentales de todo ciudadano, en tanto líder opositor.

Sin embargo, una vez convertido en Presidente, los ciudadanos, medios, periodistas y los opositores le arrebataron “al niño López” el juguete de la crítica.

Entonces aparecieron las distintas personalidades de AMLO, el niño que lloriquea porque se atrevieron a “enseñarle la lengua” o le arrebatan “alguno de sus juguetes preferidos”.

Por eso aparecieron los típicos arrebatos; venganzas y desquites del lactante llamado López Obrador.

Y el mejor ejemplo es la más reciente rabieta del Presidente, exhibida apenas el miércoles, luego que un reporte del comportamiento de los medios durante el agonizante mes de julio revela que los críticos le han puesto una de las mayores palizas de su breve historia como Presidente.

Y luego de la paliza vinieron rabietas, pataleo y berrinche de López Obrador. ¿Por qué?

Porque el reporte que presentó en el Quién es Quién, sobre las críticas a su Gobierno, revela que la prensa, radio y televisión del país, dedican 20 menciones negativas al Presidente y solo una opinión positiva de su gestión.

Es decir, una paliza y un total descrédito. Pero lo más interesante es que se trata de la segunda mayor revelación de AMLO en solo 32 meses de gestión.

¿Y cuáles son esas increíbles revelaciones?

La primera es que Obrador, su partido, su proyecto político y su Gobierno, perdieron el debate en las redes.

Y la segunda revelación es que AMLO, su Gobierno y partido, también perdieron el debate en los medios tradicionales; prensa, radio y televisión.

Por eso las rabietas de Andrés Manuel, quien supone que es víctima –junto con su Gobierno– “de una lanzada” de medios y periodistas del mundo. ¿Y ustedes le creen?

Aquí no le creemos, ya que el lloriqueo de AMLO se debe, como ya se dijo, a que sus opositores, ciudadanos y, sobre todo los críticos, le arrebataron “su juguete favorito”, la crítica al poder.

La diferencia es que hoy AMLO no solo es el poder a secas, sino el poder absoluto. Por esa razón la crítica es absoluta; una crítica a todas sus mentiras, a todos sus fracasos, a todos sus proyectos fallidos y, en especial, una crítica a su populismo y a sus pulsiones dictatoriales.

Por eso lo critican en México y en todo el mundo; por eso están atentos los medios y los periodistas globales.

Y también por eso López Obrador se aventó la puntada de prometer, benevolente, que, a pesar de todo, no censurará a nadie, no perseguirá a nadie y solo recurrirá al derecho de réplica.

Pero resultan de risa loca, no solo la ignorancia, sino la estulticia del Presidente mexicano.

Y es que este no sabe o engaña con la supuesta ignorancia, cuando reclama “su derecho a la réplica”. ¿Y por qué es un engaño?

Porque ningún Presidente tiene “derecho de réplica”; porque ese es un derecho exclusivo de los ciudadanos y porque los presidentes, como AMLO, solo están obligados a ser garantes de las libertades fundamentales; como la libertad de expresión, a la crítica, el derecho a la información y transparencia en las acciones de su Gobierno.

Pero tampoco el Presidente es un “perdonavidas” que, complaciente, se compromete a tolerar las críticas de sus adversarios.

Lo cierto, sin embargo, es que la rabieta de López Obrador es el resultado de un nuevo fracaso de su Gobierno; el fracaso del debate en los medios tradicionales, esos a los que ayer difamó y calumnió.

Lo curioso del asunto es que, por décadas, López Obrador fue el “rey de la crítica” a los malos gobiernos; era el rey de propinar salvajes palizas a sus opositores.

Pero cuando Andrés Manuel es víctima de la crítica, entonces lloriquea y hasta se tira al piso cual bebé berrinchudo, “al que la mamadera le han querido quitar”.

En el fondo, los fracasos de AMLO gritan más que sus críticos.

Al tiempo.

Más sobre esta sección Más en Nacional

Hace 10 horas

Circo en Reforma

Hace 10 horas

El negocio detrás de los altares

Hace 10 horas

La ‘santa’ solución de la Presidenta